Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe. Y en este caso, el de la tarificación de la red viaria, cada vez son más los analistas que piden, incluso desde ortodoxos postulados liberales, el establecimiento de peajes para que los usuarios paguen las carreteras en función del uso que se les de.

Un reciente estudio elaborado por el Instituto de Estudios Económicos propone una serie de cambios en la política impositiva en España con el fin de corregir algunos de los desequilibrios que lastran la economía del país, como la baja renta per cápita, la alta tasa de paro y la elevada deuda exterior.

Para aumentar la productividad de la economía española, la institución considera que es necesario mantener un alto ritmo de inversión en capital fijo que permita sustentar crecimientos salariales que no dañen la competitividad exterior y el aumento del empleo a través de una contención de las cotizaciones sociales.

Adicionalmente, esta medida debería coordinarse con reducciones en el impuesto de sociedades y rebajas en la tributación del ahorro, como los impuestos sobre las plusvalías y rendimientos del capital y sobre el patrimonio.

Para que la disminución de las cotizaciones sociales y de otros impuestos sean compatibles con la reducción del déficit y del endeudamiento público, el Instituto de Estudios Económicos considera necesario acompañarlas de una subida de las tasas y precios públicos, que incluye la tarificación de la red de autovías, medida que se considera la de mayor impacto recaudatorio, así como de subidas de los impuestos especiales.

A juicio del Instituto de Estudios Económicos, «si se impusiera en toda la red hoy exenta de tasas y de peajes en España un pago por el uso de la misma, con peajes blandos para cubrir únicamente los gastos de conservación y mantenimiento de dicha red, los ingresos públicos correspondientes oscilarían entre 2.700 y 6.600 millones de euros, según se exigiera a vehículos ligeros o pesados y se graduara en función del tonelaje de los mismos«.

Así mismo, el estudio también destaca que los ingresos serían mucho mayores si los peajes se acercaran a los pagados en otros países o en la red de autopistas española.