Durante años, una de las cuestiones más difíciles de resolver en el transporte marítimo internacional ha girado en torno a los costes que supondrán los nuevos combustibles bajos en azufre que será necesario utilizar a partir de 2020.

Casi todo el mundo coincidía en que los costes extra serían elevados, tanto para la industria como para los usuarios. Sin embargo, los operadores consultados por Drewry admitían que las informaciones al respecto eran todavía confusas y que no estaban muy seguros sobre el impacto que tendría la nueva regulación de la OMI.

Para solucionarlo, la consultora desarrolló una calculadora del impacto de costes a partir de sus propias previsiones, dado que aún no se había fijado un precio en el mercado. Sin embargo, entre julio y agosto se han conocido los primeros datos al respecto, que muestran que los costes estarían un 30% por encima de los actuales, al menos en los puertos asiáticos, que ya han comenzado a utilizarlos.

En Singapur, el precio de los combustibles bajos en azufre está alrededor de los 560 dólares por tonelada (510 euros), pero los clientes no deben fiarse ciegamente de las primeras aproximaciones porque la demanda aumentará considerablemente a partir de noviembre y diciembre, con lo que las condiciones del mercado variarán.

Para ayudar a cargadores, transitarios y navieras a revisar los recargos por el incremento del precio del combustible, Drewry ha empezado a publicar un índice sobre ello, que será actualizado cada trimestre y también en el mes de diciembre, cuando se firman muchos contratos.

Precios justos

Una de las prioridades para los próximos meses es reforzar la habilidad de cargadores y proveedores para modificar los Factores de Ajuste del Combustible, BAF, hacia finales de 2019, logrando así un precio justo. Lo normal es acordar un mecanismo de compensación para las navieras, por la diferencia de precio entre los antiguos y los nuevos combustible, aunque algunas de momento estén utilizando ‘scrubbers‘.

En cualquier caso, desde la consultora afirman que tras aumentar en 2020, los precios de los combustibles bajos en azufre se reducirán en 2021 y 2022. Además, los clientes tenderán a rechazar los buques más pequeños, que no suelen estar equipados con ‘scrubbers’ ni motores eficientes.

Esto supondrá a su vez que más buques serán desguazados y que los propietarios podrían sufrir pérdidas al utilizar los que queden obsoletos. Paradójicamente, las navieras que opten por los ‘scrubbers‘ y no por los nuevos combustibles bajos en azufre podrán seguir comprando combustibles con gran contenido en azufre y serán más competitivas en términos de costes.

También estarán mejor protegidas frente a la extrema volatilidad de los precios a la que se enfrentarán el resto de operadores. No obstante, aún existe una gran incertidumbre respecto a la navegación lenta, a la que podrían acabar recurriendo ante el aumento de los costes.