La ola de huelgas en los puertos nacionales, en activo desde agosto, está perjudicando a las exportaciones portuguesas y obligando a algunas empresas a recurrir a varios puertos españoles. Los puertos de Vigo, Santander y Valencia, son los grandes beneficiados de este paro por parte de los estibadores lusos.

Estas huelgas no solo afectan a las exportaciones, sino que tal y como asegura el Insituto de Puertos y Transporte Marítimo, amenazan gravemente la economía lusa.  Según la entidad, la justificación que dan los sindicatos para convocar estas huelgas en los puertos de Lisboa, Setúbal y Figueira da Foz están basadas en argumentos “que no corresponden a la realidad”.

Asimismo, el Instituto asegura que las reiteradas acusaciones de falta de diálogo y que el nuevo régimen reducirá el 40% de los puestos de trabajo son “totalmente infundadas”. En este sentido, indica que el Gobierno mantiene un “diálogo completamente abierto con todos los sindicatos de estibadores». Asimismo, subraya que es “absolutamente falso” que la nueva ley, aprobada por el Consejo pueda poner en riesgo ningún empleo.

Por otro lado indican, que si continuan las huelgas, los clientes elegirán otros puertos, seguramente españoles, lo que reduciría la actividad, provocando fuertes daños a la economía nacional y al país “que los portugueses no pueden tolerar”.

En la huelga celebrada el pasado martes, se han unido los puertos de Sines y Leixoes, que mueven el 61% del tonelaje total de los puertos portugues. La convocatoria de paros se extenderá, de momento, hasta el próximo día 31.

Desde mediados de agosto, los trabajadores portuarios están convocando diversas huelgas en protesta por las nuevas leyes laborales anunciadas por el Gobierno para el sector, con el objetivo de aumentar la competitividad de los puertos nacionales.

Según estima el Ministerio de Economía estas leyes permitirán reducir el coste de las operaciones portuarias hasta un 30%. Sin embargo, los sindicatos avisan que esta situación pondría en peligro los puestos de trabajo.