Comisiones Obreras y UGT quieren prolongar las movilizaciones iniciadas en Correos la primavera pasada hasta marzo o abril del año que viene.

Con estas medidas, las centrales sindicales protestan contra lo que consideran «un plan de desguace del servicio público postal de nuestro país y del operador público» que supondrá, según defienden, la conversión del operador postal público en «un operador logístico puro que pone los intereses de unos pocos (intereses privados, especulativos y de negocio, incluidos los del propio presidente de Correos para su proyección personal) por encima de los intereses generales de la ciudadanía».

Así pues, los representantes de la plantilla de la empresa pública han iniciado este mismo mes una nueva fase de movilizaciones, que incluirá diferentes acciones como rodadas postales, concentraciones, desayunos, acción parlamentaria y actos de sensibilización social, entre otros.

De este modo quieren instar al Gobierno a «realizar una reflexión, sería y rigurosa, para no dejar al Correo Público fuera de la agenda política de la recuperación».

Sin embargo, la evolución tecnológica no perdona y está dejando cada vez más arrinconado a un correo postal que sobrevive desde hace décadas herido de muerte.

 

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