El comité de empresa de la fábrica que Nissan tiene en Ávila ha convocado una serie de huelgas, para el próximo 14 de enero y para todos los sábados del primer trimestre de 2015, tras mostrar su «indignación» por el plan industrial 2014-2016 presentado recientemente por el fabricante.

Ante el planteamiento del director general y vicepresidente de las Operaciones Industriales de Nissan en España, Frank Torres, que condiciona nuevas inversiones al cumplimiento de un plan que contempla despidos y rebajas salariales, el comité ha considerado que estas noticias constituyen «un retroceso al inicio de las negociaciones».

En este contexto, los sindicatos niegan que haya sido presentado un plan industrial, criticando el hecho de que se mantenga el «excedente» en la plantilla junto a otras medidas para ser más competitivos.

Antes de que tengan lugar las huelgas, ha sido convocada una Asamblea General de trabajadores para el día 7 de enero, al mismo tiempo que se ha acordado pedir nuevas reuniones con las administraciones local, autonómica y estatal.

En la misma línea, el comité ha expresado su «negativa contundente» a colaborar con la empresa y a realizar horas extraordinarias, incluyendo de forma especial todos los trabajos por parada de vacaciones, entre los que se encuentran aquellos relacionados con inventario, obras, mantenimiento o limpieza.

Según el comité, que reclama unidad como algo básico para resolver este «conflicto», estas medidas iniciales «serán valoradas y ampliadas» en la asamblea del próximo 7 de enero.

En este contexto, además de hacer un llamamiento a toda la plantilla para que no se realicen horas extraordinarias, el comité ha pedido que tampoco se supere la jornada ordinaria pactada en el convenio.

Antecedentes

Nissan ha condicionado la actualización del vehículo industrial NT400 a la versión Euro6 en la factoría de Ávila, que supondría una inversión de 29 millones, a la aprobación de un plan industrial que garantiza su viabilidad y que prevé la salida de 50 trabajadores.

Desde el fabricante consideran dicho plan «la mejor hoja de ruta para asegurar el futuro de la planta de Ávila», una fábrica que puede convertirse en «la planta madre de fabricación de camiones ligeros para el mercado europeo». Además, el fabricante pretende mantener en los próximos tres años unos volúmenes de producción estables.