En un contexto en el que muchos sectores temen la suspensión temporal del acuerdo de Schengen en Europa, como consecuencia de la crisis de los refugiados, el establecimiento de controles en las fronteras holandesas pone de manifiesto el impacto negativo que tiene para los exportadores del país, una mala praxis en los registros al transporte por carretera.

La prensa de los Países Bajos viene haciéndose eco durante las últimas semanas de la creciente preocupación entre transportistas y cargadores del país en este ámbito, ya que la parada de los camiones en las fronteras con Alemania, Suecia, Dinamarca o Francia, entre otros países, están provocando pérdidas millonarias para las empresas holandesas.

En concreto, desde las asociaciones EVO, de cargadores, Fenedex, de exportadores, y TLN, de transportistas, han cifrado recientemente estas pérdidas por «retrasos» en las fronteras en dos millones de dólares diarios

Así lo han señalado en un comunicado conjunto remitido al gobierno de Países Bajos, en el que han solicitado a la administración medidas que permitan reducir el impacto de estos controles en el transporte de mercancías. 

En opinión de los transportistas, bastaría con controlar las aduanas con cámaras infrarrojas o, como mínimo, establecer carriles específicos para los camiones. Además, sería conveniente aumentar los controles que se realizan en carretera con equipos móviles, despejando de esta forma los puntos fronterizos.

Por otro lado, desde la asociación de transportistas holandeses recuerdan que el restablecimiento de fronteras, con los atascos que sin duda traen consigo, hacen tambalear la logística del flujo tenso y las entregas just-in-time que sustentan importantes sectores como el de los productos perecederos.