El transporte quiere soluciones de largo recorrido antes de que termine la moratoria en septiembre.

Las multas vuelven hoy, 8 de julio, a Madrid Central.

Esperar que un político solucione problemas se parece cada vez más a una fantástica quimera. Es más, y auque habrá excepciones dignísimas, parecen todos ellos especialistas en agravarlos hasta el extremo, envueltos en sus verdades, anémicos para encontrar consensos, atrincherados y altivos.

Un ejemplo de todo esto es Madrid Central, un proyecto nacido con prisas, sin un desarrollo completo, aunque con las mejores intenciones e impecablemente inserto dentro del esquema europeo para reducir las emisiones contaminantes en entornos urbanos.

Para algunos ciudadanos de la capital, el cambio de Gobierno municipal pudo representar una posibilidad real de mejorar un proyecto necesario, pero la precipitada cancelación de la prohibición de circulación se ha topado con una medida cautelar adoptada por los Tribunales el pasado viernes, 5 de julio, para que Madrid Central siga en pie.

Hasta aquí nada sorprendente dentro de todo este marasmo que hay montado en el centro de la capital desde hace meses, pero faltaba la guinda que ha puesto el nuevo Ayuntamiento retrasando en tres días la vuelta de las multas, hasta hoy lunes, 8 de julio, y sumando a los interesados en acceder a la almendra central de Madrid durante las últimas jornadas en una arbitraria incertidumbre a la que ya parecen acostumbrados.

Y en medio de todas estas idas y venidas se encuentra la distribución urbana en la zona, presa de la estrechez de miras de los grupos políticos municipales, más pendientes de lo que podríamos denominar ‘sus cosas’, que de los verdaderos problemas de residentes, empresarios y turistas, todos ellos necesitados de una seguridad jurídica imprescindible para que la ciudad pueda seguir creciendo y que, hoy por hoy, parece una entelequia.