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No se pueden exigir tantos cambios al transporte si no se dota a la ciudad de suficientes medios para el repostaje.

A falta de un mes para la puesta en marcha de las nuevas restricciones de acceso al centro de Madrid, la Plataforma de Afectados por Madrid Central ha querido abordar las limitaciones que siguen haciendo inviable la aplicación de estas medidas con ciertas garantías y denunciar que el calendario previsto para su implantación ha sido «precipitado e improvisado«.

Uno de sus integrantes es CETM-Madrid, que considera que no se pueden exigir tantos cambios al transporte si no se dota a la ciudad de suficientes medios para el repostaje. A este respecto, recuerdan que no existen aún motores eléctricos para camiones de 12 toneladas, mientras que para los vehículos de menor tonelaje, la inversión es «absolutamente inasumible«.

Madrid carece en estos momentos de la infraestructura y la tecnología necesarias para impulsar una movilidad ecológica y la generalización de los combustibles y energías renovables en su parque móvil, dicen desde la Asociación.

Sin puntos de recarga

Además, explican que resulta llamativo que el Ayuntamiento esté impulsando uno de los Planes de Movilidad Sostenible tan ambicioso, cuando ni siquiera aparece entre las 10 ciudades con mayor número de puntos de recarga para vehículos eléctricos.

En total, los madrileños se gastarán más de 9.300 millones de euros para cambiar sus vehículos, pero siguen sin ser habitual ver estas estaciones por la ciudad. De hecho, solamente existen ocho puntos de suministro de GNC y ninguno de ellos en Madrid Central.

Por otro lado, desde CETM explican que los vehículos a gas no están catalogados como de cero emisiones y que la modificación de los motores diésel de los camiones para incorporar uno eléctrico o de gas no garantiza la homologación.

El calendario exige que antes de 2023 el 89,05% de la flota de vehículos dedicados a la distribución urbana y el 77,16% de los de servicio a domicilio hayan sido sustituidos. Esto eleva la cifra total a 23.000 vehículos con un coste de unos 1.300 millones de euros, lo que según la CETM el sector no va a poder asumir.