Maersk OPCSA

El operador ha reducido su capacidad por primera vez en la última década.

Con el fin de mejorar su situación económica, Maersk está acometiendo cambios radicales en su red de servicios. La naviera danesa, que no atraviesa un buen momento a juzgar por los resultados del último trimestre, está dispuesta a cambiar las cosas y es probable que un buen número de líneas se vean afectadas.

Su caso no es extraño, dado que el descenso de las tasas de carga y los elevados costes del bunkering y el flete han castigado a la mayoría de operadores en los primeros meses del año.

Conscientes de que los precios seguirán bajo presión y sin mucha seguridad respecto a posibles ganancias en las rutas Este-Oeste, algunos están evaluando su catálogo de servicios para determinar qué conexiones son rentables y cuáles prescindibles.

Maersk, que ha reducido su capacidad por primera vez en la última década, ya ha sentado las bases junto a MSC. Ambos han eliminado un servicio de las líneas entre Asia y Oriente Medio o el Mar Rojo, concretamente la conexión ‘Cuerno de África’ en el caso del operador danés y ‘Petra’ en el de la ítalo-suiza.

Además, la rotación AC5 puesta en marcha en abril de 2018 entre Asia y la Costa Oeste de Sudamérica, WCSA, ha sido suspendida, y Maersk está optando por contratar espacios en las líneas de sus competidores.

WCSA estaba siendo operada por un buque de 7.100 TEUs que pertenecía a Hamburg Süd, y que actualmente permanece inactivo. Su lanzamiento supuso una caída de las tasas durante unas semanas, por lo que se espera que su eliminación ayude a recuperar el equilibrio entre la oferta y la demanda.

Se trata de un cambio estratégico por parte de las navieras para centrarse en los mercados en los que están ganando dinero, aunque esto reduzca las opciones de los cargadores en ciertos puertos.