El Marco Polo de CMA CGM y el Marit Maersk en la terminal TTI de Algeciras.

El descenso de los volúmenes se ha visto compensado por el aumento de las tasas de carga.

En el primer trimestre de 2019, la división de transporte marítimo de Maersk ha obtenido unos ingresos de 6.900 millones de dólares (6.169 millones de euros), lo que supone un crecimiento del 1,7%, a pesar de la caída del 2,2% en los volúmenes hasta los 3.150.000 FEUs.

Este descenso, que se ha registrado en todas las rutas salvo las intrarregionales y las europeas, ha sido compensando en parte gracias al aumento de las tasas de carga, que han alcanzado de media los 1.903 dólares/FEU (1.701 euros), y a los mayores ingresos obtenidos a causa de los retrasos y retenciones en los puertos.

A pesar de la bajada del precio del combustible respecto a trimestres anteriores, el nivel es superior al del primer trimestre de 2019 y continúa por encima de los 400 dólares por tonelada (357 euros). No obstante, la naviera ha obtenido unos beneficios en el primer trimestre de 927 millones de dólares de EBITDA (828 millones de euros), que implican un ascenso del 42%.

Más de 700 buques

La flota propia asciende en el primer trimestre a 305 buques, que suman una capacidad de 2.159.820 TEUs, ligeramente superior a la del cuarto trimestre de 2018. A ello se suman otros 408 fletados, con una capacidad de 1.868.886 TEUs, lo que hace un total de 713 buques disponibles para sus operativas, con 4.028.706 TEUs de capacidad, un 4,3% menos que en el mismo periodo del ejercicio anterior.

A lo largo del primer trimestre, la naviera ha recibido el último Triple-E encargado, con una capacidad de 19.600 TEUs, y los dos últimos buques ‘feeder’ para operar en el Báltico, con 3.600 TEUs de capacidad. Para el segundo trimestre, se espera la llegada de dos buques de 14.000 TEUs, pero no se prevé la entrega de ningún gran portacontenedor hasta primeros de 2020.

En lo que se refiere a la instalación de ‘scrubbers‘, no se han realizado grandes inversiones en este periodo, aunque tal y como han confirmado desde la naviera, la clave de su estrategia para cumplir con la normativa de la OMI, pasa por la utilización de combustibles bajos en azufre.