Aunque es un dato que el usuario final a menudo desconoce, el 80% de los productos que utiliza a diario ha llegado hasta su destino por mar. Este tipo de transporte es responsable de entre el 2% y el 3% de las emisiones globales, una proporción aún baja, pero que irá en aumento a medida que crezca el comercio internacional.

Es por ello que el transporte marítimo tiene una necesidad urgente de reducir su impacto ambiental. Maersk y Wallenius Wilhemsen se han unido a la Universidad de Copenhague junto a algunos de sus principales clientes, como BMW, H&M, Levi Strauss & Co y Marks & Spencer, para formar la Coalición LEO, que explorará la viabilidad medioambiental y comercial del combustible LEO en estos envíos.

El sector marítimo tiene unas necesidades muy diferentes al del transporte por carretera o el aéreo, pues exige el uso de soluciones a medida bajas en carbono que permitan dar el salto desde el laboratorio a la flota mundial.

En el caso de LEO, utiliza como principal compuesto la lignina, un biopolímero que puede ser aislado en grandes cantidades como un subproducto del etanol lignocelulósico y en las fábricas de pasta de papel. Actualmente, se está utilizando para producir vapor y electricidad, y tiene potencial para convertirse en una solución viable para la flota actual.

La Universidad de Copenhague está llevando a cabo diferentes estudios de laboratorio para evaluar el potencial de este combustible antes de pasar a la segunda fase, que incluirá el desarrollo de pruebas en los motores marinos en el segundo trimestre de 2020. Si los resultados son los esperados, comenzará la tercera fase, en la que se pasará por fin a la producción de LEO.