transporte de chapa en camion de volteo

Los transportistas asturianos arremeten contra ArcelorMittal.

Los transportistas que operan para ArcelorMittal en la planta asturiana de la compañía siderúrgica esperan, como término medio, más de seis horas para ser cargados y descargados, prolongándose dichas esperas en muchas ocasiones «durante más de un día».

Así lo ha señalado el presidente la Confederación Española de Transporte de Mercancías, Ovidio de la Roza, en una misiva remitida a esta empresa en representación de las patronales regionales Cesintra y Asetra, para solicitar una reunión que «evite una situación de enfrentamiento» entre la compañía y el sector. 

De la Roza incide en el malestar «profundo y creciente» de las empresas de transporte ante esta situación, que se ve «agravada» por la «prepotencia» de la compañía en las plataformas de contratación al intentar imponer, «por el camino de la fuerza que le otorga su condición dominante», unas condiciones de transporte que no conllevan más que «a poner en peligro su propia supervivencia empresarial».

Cabe destacar que la misiva de Asetra se envía apenas unos días después de que el sector haya puesto de manifiesto una vez más, esta vez durante el XVI Foro Nacional de Transporte de Aecoc, la posición dominante de los cargadores frente a los transportistas y los perjuicios económicos que las esperas en la carga y descarga suponen para las empresas de transporte.

Circunstancias evitables

En opinión de los transportistas, estas circunstancias serían evitables con una óptima organización de los servicios logísticos de la compañía siderúrgica, «que denostan de forma sistemática al transporte por carretera priorizando las operaciones por otros medios».

A modo ilustrativo, desde Asetra señalan que habitualmente se demandan un elevado número de camiones cuando se tienen programadas cargas en ferrocarril, otorgando luego preferencia a este medio con respecto al camión.

A estas situaciones se suman, además, la «deficiente gestión administrativa» en los procesos de entrega y recogida de documentación y el «trato» penoso que los transportistas reciben por parte de los empleados de la compañía, siempre según la patronal.