Hermes Logística que en marzo de 2020 absorbió Trasmediterránea Cargo, la compañía de transporte por carretera de la naviera, ha presentado un ERE quince días después de que las autoridades laborales le denegaran un ERTE por fuerza mayor a causa del coronavirus. Esta medida implicará el despido de 62 trabajadores de la plantilla del operador logístico, así como un ERTE para el resto de la plantilla.

Desde el sindicato Comisiones Obreras se estima que el comportamiento de el Grupo Armas-Trasmediterránea, en el que se integra Hermes Logística que en marzo de 2020 absorbió la compañía de transporte por carretera de la naviera Trasmediterránea Cargo, no ha sido coherente en su planteamiento y que «es un escaparate para su objetivo real».

Así mismo, el sindicato «anticipa su oposición a esta vía de despidos, que además de ser abusiva, y más teniendo en cuenta el momento en el que nos encontramos, juega con la indefensión que genera tener que acometer un periodo de consultas en tan precarias condiciones».

La central sindical opina que «los problemas que el grupo Armas arrastra tras la compra de Trasmediterránea en el año 2018, deuda incluida, no pueden ser transferidos a su sociedad dependiente Hermes, y menos disfrazarla en una causa irreal como es una fusión ya realizada hace ocho años y que tuvo como consecuencia la extinción del 25 % de la plantilla«.

Además, Comisiones Obreras estima que el grupo canario quiere «poner en el escaparate a Hermes, con lazo incluido».

En este mismo sentido, también le acusa de querer utilizar «un método abusivo, tanto en derecho como éticamente hablando, por querer aprovechar la circunstancia de la pandemia, por querer usar los fondos públicos destinados a conservar el empleo en sus propias indemnizaciones, por el intento de manejar dos vías paralelas con condicionantes contrapuestos, por inventarse la causa y por el intento de mercantilizar a su personal».