MSC ha conseguido reducir en un 44,3% sus emisiones de CO2 con respecto a 2008 en un escenario marcado por interrupciones en las cadenas de suministro y un fuerte crecimiento de la demanda de transporte.

Sin embargo, al tiempo, la naviera indica que sus emisiones han aumentado en un 1% anual en 2020, aunque, a la vez, los volúmenes de mercancías movidas se ha incrementado en un 3%.

En este contexto, MSC apoya plenamente los objetivos de la política de la OMI para descarbonizar el transporte marítimo y está explorando y probando activamente una gama de tecnologías y combustibles alternativos además de importantes mejoras de eficiencia energética en toda su flota.

Con el fin de mejorar la sostenibilidad de sus operaciones, el grupo helvético aboga por medidas globales, con aplicaciones comercialmente viables con bajas o cero emisiones de carbono.

Así pues, para la compañía establecer mecanismos de fijación de precios del carbono puede ser una herramienta verdaderamente eficaz para catalizar el cambio hacia un futuro sin emisiones de carbono para el transporte marítimo internacional.

Además de los propios esfuerzos de la compañía para minimizar el impacto ambiental, MSC contribuye activamente a una serie de grupos, coaliciones y asociaciones industriales y multidisciplinares para acelerar la descarbonización en todo el sector del transporte marítimo.