MSC Rachelle en el puerto de Valencia

MSC mueve 21 millones de contenedores al año.

Pese a que las rutas del Ártico pueden suponer importantes ahorros de tiempos en los trayectos que unen Europa con Asia, así como la posibilidad de evitar rutas bastante saturadas y con importantes riesgos geoestratégicos, esta nueva vía también tiene inconvenientes.

Quizás el más importante de todos ellos está relacionado con el fuerte impacto medioambiental que puede tener sobre un ecosistema tan delicado y no expuesto a la acción humana con anterioridad el tránsito masivo de buques, precisamente cuando el cambio climático está empezando a castigar con dureza a las capas de hielo que cubren los polos terrestres.

Conscientes de estos riesgos medioambientales, MSC ha decidido renunciar a usar estas rutas para el transporte de contenedores, con el fin de focalizarse en impulsar mejoras medioambientales en las rutas que ya explota, convencida de que puede mover con garantías los 21 millones de contenedores que transporta cada año.

En paralelo, la naviera ha completado un programa de remotorización para más de 250 buques de su flota con la que ha conseguido reducir las emisiones de sus actividades de transporte en dos millones de toneladas de CO2 y sigue desarrollando programas para mejorar la eficiencia energética de su flota en línea con las propuestas de reducción de emisiones de la OMI.