Con motivo de la fuerte caída del tráfico provocada por el Covid-19, Naviera Armas, propietaria de Trasmediterránea, ha empezado a negociar con la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales para acceder al menos a 100 millones del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas.

La naviera, que ha iniciado conversaciones con los representantes de los principales bonistas para refinanciar o reestructurar los bonos que vencen en 2023 y 2024, ha negado recientemente que se encuentre en situación de preconcurso o concurso de acreedores.

Su deuda supera, según diversas fuentes los 600 millones, a los que se añadirían otros 200 millones en créditos bancarios. Además, la agencia de calificación Moody’s ha rebajado su rating de Caa2 a Ca, con perspectiva negativa, lo que la sitúa cerca de la suspensión de pagos.

Reducción de conexiones con Baleares

En sus intentos por mejorar la situación que atraviesa, el operador ya ha conseguido el apoyo de los fondos Apollo y HPS, así como un crédito de 55 millones a cargo del Instituto de Crédito Oficial. También ha contratado a Houlihan Lockey, PwC y Garrigues para buscar nuevas soluciones.

En este contexto, conviene apuntar que Trasmediterránea ha reducido sus conexiones en Baleares, lo que está generando algunos retrasos en la llegada de mercancías no perecederas, aunque desde la naviera aseguran que no existe ningún problema de desabastecimiento, pues la capacidad y frecuencias ofertadas son suficientes.