El uso de los vehículos eléctricos en el sector del transporte está condicionado por dos factores principalmente, como son el peso de las baterías y su autonomía.

La evolución de la tecnología viene permitiendo que la eficacia de estos dispositivos se cada vez mayor en relación con el almacenamiento de electricidad para su uso durante un mayor tiempo, mientras que, al mismo tiempo, también se busca limitar el peso de las baterías, con el fin de que no penalicen la capacidad de carga de los vehículos de transporte, hasta el punto de hacerles casi inservibles.

En este sentido, Nikola planea revolucionar el uso de las baterías eléctricas, con el fin de lograr dispositivos más eficientes y más ligeros, al tiempo que permiten el uso de vehículos que mantengan unas prestaciones similares a las de los actuales camiones diésel, una vez que ya está en la rampa de salida el próximo Nikola TRE, que se presentará oficialmente en la IAA de 2020 y cuyas primeras unidades sean entregas a los clientes ya en 2021.

La idea del fabricante, que trabaja en colaboración con Iveco, es conseguir dispositivos de almacenamiento de electricidad que sean un 40% más ligeros, para un vehículo planteado para servicios de transporte regional, que cuenta con baterías que le confieren una autonomía de unos 400 kilómetros con prestaciones en cuanto a comportamiento con carga similares, e incluso superiores, a las de otros vehículos diésel equivalentes, merced a un sistema modular de pilas con una capacidad máxima de 720 kWh que puede personalizarse en función del uso.