El plan presentado al comité de empresa por el consejero director general de Nissan en España, Frank Torres, persigue que la fábrica de Ávila pueda convertirse en «la planta madre de fabricación de camiones ligeros para el mercado europeo«.

Las previsiones para los próximos tres años, contemplan unos volúmenes de producción que se sitúan en 13.000 unidades, lo que obligaría a realizar un ejercicio de «redimensionamiento» que pasa por «reducir la plantilla en 50 personas» de las 491 que trabajan actualmente.

En este sentido, Nissan ha presentado un plan de bajas incentivadas que afectarían a los mayores de 53 años, así como un plan de prejubilaciones para los mayores de 55 -20- y la posibilidad de trasladarse a la planta de Nissan en Barcelona.

Para los 80 empleos ligados a actividades «no fundamentales para la fabricación de vehículos» como la logística o la limpieza, se ha vinculado su mantenimiento sin proceder a externalizarlos, a una rebaja de la masa salarial de la plantilla de la factoría en su conjunto, para reducir un «sobrecoste» de dos millones de euros.

Plan industrial “por la competitividad”

Todas estas medidas se enmarcan en un plan industrial que pretende «incrementar la competitividad» de la planta de Ávila para tener «opciones reales» de poder optar a la versión Euro6 del Nissan NT400/Cabstar, de manera que se puedan mantener las 13.000 unidades anuales y alargar la vida de este modelo hasta 2019.

El fabricante busca una respuesta «cuanto antes» para presentar «una candidatura muy atractiva» para producir el Euro6 del NT400, con una inversión de 29 millones de euros para adaptar la planta abulense.

Torres se ha referido a la necesidad de reducir el coste total del vehículo y a la mejora la competitividad de la planta para optar al nuevo modelo y la aprobación de este plan que permitiría a Ávila «tener opciones de atraer nuevos modelos que surjan del nuevo plan de negocio global de Nissan a partir de 2017«.

En la hoja de ruta marcada para la planta de Avila, figura también la aprobación de un nuevo convenio colectivo que permita reducir los costes de la planta un 25% e incrementar su flexibilidad en un 25 por ciento.

La flexibilidad incluiría incrementar los sábados productivos, crear «bancos de días festivos, tener opción de mover las pausas y reducir el absentismo«, además de la reducción en 2 millones de euros del «sobrecoste» que suponen los trabajos de logística y limpieza.

También se busca recortar un 10% el coste total del vehículo con medidas como la localización de piezas, la reducción del coste de los materiales y la reducción de os costes logísticos y la gestión de los proveedores, pudiéndose llegar a producir en Ávila piezas que se realizan dentro o fuera de España.