Northgate, empresa especializada en renting de flotas, defiende combinar las dos modalidades de renting que existen actualmente en el mercado. Por un lado el renting tradicional, caracterizado por estar sujeto a un plazo fijo, y por otro, el renting flexible, un alquiler con flexibilidad en el plazo de duración , desde uno a sesenta meses que permite al cliente una amplia capacidad de maniobra para ajustar la flota y las necesidades reales de actividad, al no tener penalizaciones por devolución.

«Solamente si se combinan diversos tipos de renting se consigue un resultado óptimo sobre el uso de la flota y ahorro en el coste total» , apunta Carlos Cabada, director financiero de Northgate, que ofreció varios ejemplos de gestión de flota en el I Salón Profesional de Flotas de Madrid, celebrado la semana pasada en Ifema, a través de clientes reales de Northgate, explicando la combinación de las modalidades de renting.

La combinación de diferentes tipos de renting permite a las compañías adaptarse mejor a las necesidades de cada momento concreto de actividad y optimizar así la gestión de su flota. Cabada resalta que « la fórmula de combinar diferentes modalidades de renting debe estar siempre presente en la mente del gestor de flota» para conseguir un ahorro en el coste total garantizándose no tener vehículos parados o inadecuados.

La actividad de las compañías, determina el uso de las distintas opciones de renting. Así según el plazo de los proyectos previstos, hace que los de corto plazo se gestionen mejor a través de renting flexible y los largos a través de tradicional. También hay que considerar la estacionalidad o variabilidad de la demanda, que requiere la posibilidad de ajustar la flota en función de las necesidades de cada momento, algo que se consigue a través del renting flexible; y un tercer elemento específico en cada caso que es el nivel de incertidumbre de la empresa, sus previsiones a futuro.

«A la hora de optar por uno u otro, hay que considerar una serie de parámetros o variables: el tipo de vehículos que la empresa necesita, si tienen una actividad continua o puntual, si están ligados a la actividad específica de la empresa y son herramientas de trabajo para el desarrollo de la misma, etc.», explica Cabada.

En este orden de cosas, los dos sistemas de renting no son recomendables para todas las flotas pues «también tenemos que ver cuáles son las necesidades de servicio para la flota estable y para la flota de uso variable. Por ejemplo, en la flota variable tiene mucha más importancia la inmediatez en la entrega, el vehículo de sustitución de la misma categoría y la atención local».