La Capitanía Marítima de Almería ha desarrollado, por cuarto año consecutivo, una campaña de control de la contaminación y ruido procedente de buques, mediante la supervisión de las emisiones que generan en los puertos de Almería, Carboneras y Garrucha.

El objetivo es comprobar que se cumple la normativa marítima en vigor. Para ello, se han realizado inspecciones en buques ro-pax para controlar el contenido máximo de azufre durante su estancia en el puerto, y las emisiones de óxido de nitrógeno y otras sustancias que afectan a la capa de ozono.

También se han supervisado las emisiones de los incineradores, y el nivel de ruido y vibraciones que generan las maniobras de atraque y desatraque, entre otras.

En los últimos tres años, la Capitanía Marítima ha llevado a cabo inspecciones diversas para la prevención de la contaminación atmosférica desde los buques, y ha atendido a todas las denuncias recibidas en materia de presunta contaminación atmosférica, ruidos y vibraciones.

Entre 2018 y 2020, se han llevado a cabo 183 inspecciones a buques de pasaje y transporte rodado, así como 159 inspecciones para el control del nivel de azufre, con 92 recogidas de muestras.

Asimismo, se han impuesto cinco sanciones por incumplimientos relacionados con la emisión de gases contaminantes por un importe total de 55.000 euros, y hay un expediente abierto con propuesta de sanción de 10.000 euros y dos en fase de tramitación, uno de ellos con una garantía provisional por importe de 30.000 euros.

También se ha inmovilizado un ferry de bandera extranjera, al que se ha impuesto una sanción de 20.000 euros por diversas deficiencias, entre ellas el ruido soportado por la tripulación.

La intención de la Capitanía Marítima es continuar durante este año con esta campaña de verificación, incrementando el número de controles para la detección de emisiones contaminantes y tratando de afianzar la confianza de la sociedad almeriense en el transporte marítimo.