El Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística (ITENE) ha desarrollado un nuevo envase para alimentación basado en celulosa con recubrimientos biodegradables, que incorpora también una tapa con estas mismas propiedades.

Se trata del proyecto Adcellpack, que ha sido coordinado por el Instituto y en el que ha participado un consorcio de empresas de distintos países. Además, ha contado con financiación del VII Programa Marco de la Unión Europea y actualmente se está evaluando su desarrollo industrial por parte de los miembros del proyecto.

A través del mismo, se ha buscado una alternativa al uso de materiales de envases convencionales no renovables derivados del petróleo, mediante el desarrollo de estructuras basadas en materiales celulósicos, para su uso en aplicaciones de envasado en atmósfera modificada (MAP).

En esta iniciativa, que emplea el papel como sustrato, se ha integrado un recubrimiento biodegradable, desarrollando asimismo una tapa con las mismas propiedades sostenibles para ofrecer un producto hermético.

El proyecto ha conseguido desarrollar un envase biodegradable, capaz de mantener la frescura del producto alimentario que contiene, para garantizar así la seguridad alimentaria.

Ventajas del envase

Una de las ventajas más importantes de este producto es el tratamiento de los residuos que supone. Del mismo modo, al ser biodegradable, comporta un importante ahorro económico y energético. Además, el envase es compatible con una amplia gama de productos perecederos.

Por otro lado, este tipo de solución ayuda tanto al pequeño comercio como a las grandes superficies en sus políticas de desarrollo sostenible, especialmente en lo que a reducción de residuos y mermas de producto se refiere.

En el mismo sentido, desde el consorcio de empresas participantes señalan que un producto con un plus medioambiental debe estar acompañado de un envase de la misma condición.

[youtube video=»XHivn–N1LE» ancho=»480″ alto=»300″]

El nuevo material diseñado para la elaboración de envases es adecuado para el uso de la técnica del envasado por atmósfera modificada, que permite la conservación de los alimentos, lo que aumenta su vida útil.

Con esta tecnología de envasado, el aire atmosférico del interior del envase es sustituido por una mezcla de gases optimizada para asegurar la conservación del producto.

Fuentes renovables y sostenibles

Además, ya que los nuevos materiales han sido diseñados a partir de fuentes renovables, como la celulosa, se reduce el impacto medioambiental, por lo que se presentan como una gran alternativa para este sistema de elaboración de envases.