En los últimos veinte años se han producido más cambios que nunca en el sector del almacenamiento y la logística. En este período de tiempo, relativamente corto, los operadores de almacenes han analizado cómo obtener más visibilidad de sus operaciones incrementando su nivel de digitalización, no sólo en sus propias instalaciones sino también en la relación con sus socios. Tecnologías como los sistemas de gestión de almacenes, los códigos de barras o la analítica de datos, han desempeñado un papel fundamental en esta transformación.

No obstante, hoy en día, la modernización de los almacenes ha comenzado a centrarse más en los trabajadores y en la optimización de los flujos de trabajo, para luego adoptar nuevas tecnologías. De acuerdo con el Estudio 2024 Warehousing Vision Zebra, el 61% de los responsables de almacén espera aumentar el porcentaje de personal que cuenta con tecnologías para hacer su trabajo diario y el 77% de los encargados de tomar decisiones están de acuerdo en que necesitan modernizar sus operaciones para seguir siendo competitivos en esta nueva economía bajo demanda.

Tecnologías RFID, sistemas de localización y sensores de temperatura

Cuando una empresa consigue tener una visibilidad constante de todos sus sistemas de almacenamiento, obtiene una gran cantidad de información y se vuelve más eficiente. Gracias a las tecnologías de sensores, los responsables de los almacenes pueden rastrear la ubicación, el contenido, estado físico o tiempo de permanencia de todos sus activos.

Por ejemplo, las soluciones RFID y RTLS combinadas con sensores térmicos permiten controlar las temperaturas en tiempo real de vacunas, productos farmacéuticos, alimentos y otros artículos perecederos.

Estos sensores también alertan a los trabajadores cuando se alcanzan los umbrales de temperatura, asegurando que estos productos lleguen a su destino sin haber sido nunca comprometidos. La demanda de este tipo de vigilancia en tiempo real, junto con los servicios de blockchain, aumentará en los próximos años para ayudar a garantizar la salud y la seguridad de los consumidores.

Ser más eficientes a través de aplicaciones de realidad aumentada 

Los dispositivos móviles ya juegan un papel clave en el almacén de hoy en día. Los ordenadores móviles, las tabletas y los escáneres aceleran los flujos de trabajo, permiten la localización a través del BLE, conectan a los trabajadores y recogen datos de las transacciones para facilitar la elaboración de informes.

La innovación en este campo vendrá por la combinación de la movilidad con la realidad aumentada para mejorar los niveles de eficiencia en los almacenes. Las tecnologías de realidad aumentada aplican la inteligencia artificial sobre la realidad física, de tal forma que los trabajadores puedan aprovechar los beneficios de ambos mundos.

Imagínese caminando por el pasillo de un almacén con un dispositivo de realidad aumentada. Al acercarse a la ubicación del artículo, el área se ilumina con la imagen del producto, la cantidad a recoger y dónde colocarlo. Los trabajadores pueden ser guiados por estas aplicaciones de AR hasta las ubicaciones de los demás artículos, pueden mostrar una lista de productos, su ubicación y la ruta más rápida a seguir a través del almacén hasta su destino.

Los dispositivos móviles ya juegan un papel clave en el almacén de hoy en día.

Optimizar las operaciones combinando personal y robots móviles autónomos

Los robots móviles autónomos están consiguiendo cada vez más popularidad debido a la escasez de recursos y la alta rotación de personal. Estas soluciones robóticas pueden trabajar codo con codo con las personas, ayudándolas, por ejemplo, a reducir significativamente el tiempo de inactividad o movimiento de artículos.

Estas tecnologías permiten además a los trabajadores centrarse en tareas de mayor valor añadido y ayudan a reducir las altas tasas de rotación de personal al proporcionar oportunidades para que mejoren sus habilidades. Tres cuartas partes de los encuestados en el estudio ‘Zebra’s 2024 Warehousing Vision‘ están de acuerdo en que el equilibrio operativo de los almacenes requiere un balance entre intervención humana y automatización.

La inteligencia artificial, el ‘machine learning‘ y la automatización

Los dispositivos conectados al Internet de las Cosas y las plataformas de datos potencian el uso de la inteligencia artificial, el aprendizaje automático y la automatización inteligente. Esto ofrece importantes posibilidades a los encargados de los almacenes, que deben comprender cómo utilizar estas tecnologías para mejorar sus operaciones.

Además, la inteligencia artificial puede integrarse en el almacén en etapas, con diferentes niveles de inversión y a lo largo del tiempo, sin necesidad de tener que afrontar una transformación completa. Hay que tener en cuenta que la IA es un impulsor de la automatización que se integra en cierto grado en muchas empresas de almacenes y logística, y los operadores de almacenes que quieran estar a la vanguardia en innovación deberán desplegar estas tecnologías en sus infraestructuras, cadenas de suministro y flujos de trabajo.

Mayor visibilidad a través del Big Data

El Big Data no es algo nuevo, pero se está volviendo cada vez más sofisticado. Con dispositivos cada vez más inteligentes y seguros, como ordenadores móviles, escáneres e impresoras, combinados con el uso generalizado de RTLS, los responsables de los almacenes están hoy mejor preparados para recopilar datos.

Pero esto es solo el comienzo. Lo verdaderamente importante es cómo se usa esa información. Al aprovechar la inteligencia artificial, el ‘machine learning‘ y las aplicaciones que utilizan APIs con plataformas empresariales, es posible predecir y adaptar sus flujos de trabajo en tiempo real basándose en lo que indiquen los datos. El personal del almacén puede recibir información sobre medidas correctivas claras y específicas que permitan aumentar la productividad de la cadena de suministro. 

Los responsables de los almacenes saben que la modernización es necesaria, no sólo para satisfacer las demandas actuales, sino también para preparar el terreno para el futuro. La mejora de sus capacidades para detectar y rastrear sus activos, inventarios y flujos de trabajo nunca ha sido tan crítica. Lo más importante es saber analizar los datos y actuar en función de los resultados para tomar decisiones más informadas y estratégicas que ayuden a optimizar las operaciones.