Trabajos de estiba

Cuando se afirma que, en el paso de la mercancía por un puerto, la estiba representa el 65% del coste total,  habría que preguntarse y dar respuesta a la siguiente pregunta: ¿Para qué viene un barco cargado hasta los topes a un puerto?

¿Viene a saludar, a dar un paseo por la dársena, a tomar unas copas en el bar del puerto? La respuesta es No.

El barco viene a descargar la mercancía transportada y a cargar la mercancía que ha de transportar.

A toda esta operación se le llama estiba, pero en ella hay varias fases bien diferenciadas:

En primer lugar hay que desestibar o destrincar la mercancía o contenedor, esto es, soltar la mercancía a bordo del buque para poder ser manipulada.

En segundo lugar, hay que descargar la mercancía o contenedor desde el buque a tierra con las grúas portainer, cuyo manipulador la deposita sobre un mafi o camión, ambos con conductor donde, por los especialistas se le retiran los accesorios de anclaje o «twislook» que se depositan en sus respectivos cajones.

En tercer lugar, hay que confrontar, a través del sobordo,  la identidad de la mercancía real con la que figura en las instrucciones de descarga y si  hay algún daño aparente como puede ser que el contenedor tenga algún agujero o esté dañado.

La importancia de este examen visual y su resultado repercute directamente sobre la operación subyacente de compraventa en la asunción de los riesgos de pérdida y el seguro del transporte.

En cuarto lugar hay que trasladar o transportar el contenedor  hasta la zona de almacenamiento donde, el manipulador de una grúa puente (trastainer ó vancarrier) o de una frontal o containera deposita el contenedor en la calle y plia asignada cuya identidad y ubicación final en la explanada  vuelve a confrontar el clasificador. Y, a la inversa, en al operación de carga desde la pila hasta que el contenedor queda completamente colocado en la ubicación asignada a bordo del buque.

Como vemos, la operación de la estiba se traduce como única actividad principal a la que un barco acude a un puerto y, por lo tanto, la actividad necesaria para que el naviero pueda continuar con la explotación de su negocio volviendo a navegar y volviendo a atracar en el siguiente puerto y vuelta a empezar.

Si consideramos la diferencia del tiempo invertido en las operaciones y/o actividades de la estiba del resto de actividades, no es de extrañar que el coste de la estiba sea el más elevado porque el buque a lo que viene a un puerto es única y exclusivamente  a eso.

Evidentemente, para que el buque quede en situación de poder iniciar la descarga y la carga hay otras actividades accesorias como son el servicio del Práctico del Puerto,  la actividad del Remolque y Amarre, además del alquiler que cobra la Autoridad Portuaria por la estancia del buque y los cánones por ocupación de superficie de la mercancía en el recinto portuario.

Por todo lo anterior, decir que la estiba representa el 65% del coste del paso de la mercancía por el puerto es como si uno va a cenar a un restaurante y dice que el 65% del coste ha sido la cena consumida. Evidentemente, más barato es ir al restaurante, pagar el parking,  el guardarropía, el servicio de mesa o  el vino y no cenar.

Rafael Beses

Estibador del puerto de Valencia
Responsable de la Zona de Levante de Coordinadora entre 2007 y marzo de 2009