Hub de FedEx en Colonia.

La cadena de suministro que conecta actualmente el mundo habría sido inimaginable en cualquier otro momento de la historia. El camino de acceso al mercado se ha convertido, hoy por hoy, en una auténtica autopista. En funcionamiento 24×7, el comercio global nunca duerme. De hecho, ni siquiera para un momento para echarse una cabezada. Ruedas que giran sobre la carretera, alas que surcan los cielos y quillas que navegan por los mares conectan una economía mundial prácticamente sin fronteras.

Al mismo tiempo, por muy sobrecargada que esté la autopista global, nadie en la industria del transporte tiene duda alguna de que un servicio más rápido, barato, seguro y sencillo sigue siendo la clave del éxito para cualquiera que opere en este sector. Y es que las empresas globales e insomnes demandan eso mismo y no merecen menos.

Esto puede sugerir que la cadena de suministro del futuro deberá ser ligeramente diferente. Existen incluso visiones de auténtica ciencia ficción de opciones de teletransporte al más puro estilo Star Trek, impresión en 3D, un servicio super-premium capaz de mover los productos a través del ciberespacio, como los repuestos de los coches, desde una planta de China hasta una fábrica de Estados Unidos. Se trata sin duda de una posibilidad fascinante.

Pero quizá lo más probable sea que, en 20 años los medios necesarios para transportar productos sigan siendo aviones, barcos, trenes y camiones. No tan exótico, claro. Pero sí con un nuevo nivel de precisión casi molecular. La cadena de suministro del futuro no será tan distinta, pero en 2033 su visibilidad será extraordinaria; irradiará datos.

Ya estamos llegando a ese nivel de transparencia, pero en el futuro, gracias a un etiquetado mucho más omnipresente de cada producto que forme parte de un envío será posible que minúsculos sensores incorporados alcancen un grado sin precedentes de seguimiento y localización en tiempo real. Por ejemplo, actualmente, FedEx ya ofrece un dispositivo multisensor más grande para envíos de gran valor, para su uso en todos los medios de transporte y a más de una docena de destinos internacionales. Los sensores dentro de 20 años serán omnipresentes.

Cadena de suministro optimizada y personalizada

Será una cadena de suministro optimizada en todas las fases y personalizada a escala individual. Cada uno de nosotros tendrá acceso a una torre de control personalizada, un centro de mando para cada envío en la palma de la mano, ya sea un smartphone, una tableta o cualquier otro dispositivo.

Hoy por hoy, muchas grandes empresas ya cuentan con equipos encargados de gestionar «torres de control» para supervisar los problemas surgidos en la cadena de suministro, ya sean debidos a situaciones climatológicas, fallos mecánicos o, por qué no, por disturbios sociales. En 20 años, algoritmos cada más avanzados analizarán constantemente la velocidad frente a los gastos para cada uno de nosotros, generando opciones globales para desviar un envío, acelerarlo o ralentizarlo.

Este nivel de información también acarreará una mayor seguridad a lo largo de toda la cadena de suministro. La capacidad de conocer el estado de un envío, como la ubicación de una remesa de máquinas lavavajillas o la temperatura de una entrega de tejido humano, con mayor certeza si cabe. Esto simplifica a su vez la cadena de suministro. La posibilidad de tener una visión global de 360º de un viaje allana el camino en cierto modo, facilita la visibilidad incluso de las rutas más complejas, genera eficiencia, reduce gastos y, básicamente, genera confianza en torno a la llegada a tiempo y de forma segura de los envíos.

Llegará la desconsolidación frente a la consolidación actual

Esta flexibilidad se extenderá igualmente a un aspecto venerable de la cadena de suministro: la consolidación. En 2013, la mayoría de los envíos se consolidan, introducen en contenedores en la bodega de un avión, el casco de un barco o en el interior de un camión.

En 2033, el abanico de posibilidades incorporadas en la cadena de suministro incluirá la desconsolidación, permitiendo retirar una parte, incluso un único artículo, de un envío consolidado. Esto permitirá, a cambio de un precio, por supuesto, agilizar la adaptación y entrega de una máquina de diálisis personal enviada desde Vietnam al puerto de Los Ángeles para un paciente de Kansas City que la precise urgentemente. En lugar de enviarla con docenas de otros dispositivos en un camión a su llegada a Estados Unidos, habrá más opciones para retirarla del envío global y enviarla por separado, por ejemplo por transporte aéreo urgente, de un día para otro.

Con el tiempo, se irán incorporando distintos tipos de consolidación a la cadena de suministro. El proceso de fabricación de, digamos, esa misma máquina de diálisis personalizada, se fusionará con su envío y retirada al final de su vida útil. Al fabricar un producto, el proceso para determinar su destino final se codificará en el propio producto.

El pedido de un dispositivo realizado en Kansas City podría conectar de forma instantánea con una red de fabricantes y transportistas interconectados e incluso, para completar este círculo virtuoso, el destino final del dispositivo, como un centro de recuperación certificado para reciclar los componentes. Imagínese la posibilidad de utilizar su teléfono para escanear un código de barras de 2D colocado en el producto para enviar automáticamente un mensajero a su puerta para recogerlo, con instrucciones precisas sobre su envío final.

La importancia de la sostenibilidad

La sostenibilidad será fundamental. Uno de los mayores expertos del mundo en cadena de suministro, Edgar Blanco del MIT, ha manifestado: «Se nos ha dado muy bien hacerle llegar envíos. Pero lo que no se nos ha dado tan bien ha sido recuperar esos envíos que le hicimos llegar. Intentar extraer más valor, bien en los materiales recuperables o reciclables o bien entregando los mismos productos a otras personas una vez que el primer destinatario ya no los necesite».

Se trata sin duda de una visión expansiva. La industria del transporte lleva tiempo a la vanguardia de la sostenibilidad, con esfuerzos constantes para reducir su huella de carbono y crear una cadena de suministro cada vez más respetuosa con el medioambiente. Este compromiso se mantendrá e incluso algún día podría integrarse en todo el ciclo de vida de un producto.

La cadena de suministro actual ha evolucionado muchísimo desde el carro tirado por una mula para llegar al mercado, y aún le queda un buen camino por recorrer hasta llegar a los envíos por el ciberespacio. Pero incluso en tan solo 20 años, la cadena de suministro del futuro estará mucho más pulida y será mucho más accesible, fiable, sostenible y rentable que nunca.

Una noticia excelente para la economía global de la que tanto dependemos todos. La autopista de la economía mundial jamás había sido tan buena como lo es hoy en día. Pero lo mejor de todo es que aún está en construcción.

Craig Simon

Presidente y CEO de Supply Chain de FedEx

Craig Simon, FedEx, President and CEO Supply Chain