La pandemia de la Covid-19 ha transformado la forma en que llevamos a cabo nuestra vida diaria y, con esto, el uso de la robótica ha traspasado los muros de los almacenes y los centros de distribución.

Debido a los avances tecnológicos, ahora vemos robots realizar entregas a domicilio sin comprometer la salud y la seguridad de los consumidores. En Reino Unido ya existen algunos que llevan a cabo pedidos de restaurantes y tiendas de conveniencia. La pregunta surge: ¿Cómo pueden otros minoristas y sectores adoptar semejante nivel de automatización?

Robótica en las cadenas de suministro

El uso de la robótica y la tecnología de automatización en almacenes o centros de distribución no es nuevo. Las empresas minoristas de todo el mundo han estado construyendo un modelo de trabajo equilibrado entre personas y máquinas durante mucho tiempo para aumentar la eficiencia, reducir los errores y hacer que esta parte particular de la cadena de suministro funcione perfectamente.

De hecho, el uso de la robótica ha crecido exponencialmente desde la primera introducción de esta tecnología en la industria de las plantas de automóviles. Ahora, una amplia gama de fábricas, laboratorios, almacenes, plantas de energía, hospitales y otras industrias dependen en gran parte de los robots y la automatización.

Los almacenes y los centros de distribución de hoy en día deben garantizar flexibilidad, escalabilidad y una menor dependencia de los grupos de trabajo temporales o poco confiables para cumplir con sus requisitos operativos —especialmente cuando la demanda de e-commerce es tan alta—. Introducir la automatización y la robótica, y a su vez combinarla con la mano de obra humana, es la manera idónea de lograrlo.

Dentro de un almacén sigue siendo necesario complementar la automatización con empleados humanos para realizar ciertas tareas cualitativas que los robots simplemente no pueden llevar a cabo.

Automatizar los procesos dentro de los almacenes y centros de distribución permite a los minoristas procesar pedidos de comercio electrónico de manera mucho más rápida y segura. Al implementar estratégicamente la automatización y la robótica, las cadenas de suministro pueden trabajar las 24 horas del día sin tener que retrasar las entregas, y sin dejar de ser fieles a las expectativas del cliente. Aun así, dentro de un almacén sigue siendo necesario complementar la automatización con empleados humanos para realizar ciertas tareas cualitativas que los robots simplemente no pueden llevar a cabo.

En España, IDC Research estima que el 75% de las empresas incorporarán en 2022 la automatización inteligente, utilizando software basado en la inteligencia artificial para obtener mejoras operacionales. De este modo, las organizaciones confían en aumentar la capacidad de trabajo de las personas, reducir su dedicación a tareas de menor valor y, como resultado, lograr una mayor agilidad y productividad.

Más allá del almacén

Muchos minoristas comienzan a considerar cómo se puede usar esta tecnología dentro de sus tiendas y más allá. En particular, los robots se han utilizado en los últimos meses como un método de entrega sin contacto para garantizar que las comunidades locales y las personas vulnerables aún puedan recibir los productos en su puerta.

En este momento, eliminar el elemento humano de la ecuación es una forma de mantener seguros a los consumidores y empleados, y les ha dado a los minoristas una idea de cómo podría ser el futuro de la última milla. ¿Pero es este un método sostenible para los minoristas? ¿Veremos una mayor aceptación de esto más allá de las áreas locales o del sector de supermercados?

A medida que los minoristas comienzan a introducir una mayor automatización en sus cadenas de suministro y cada vez más allá, la pregunta del millón es: ¿El comercio minorista adoptará de manera más general la robótica y la automatización en una escala más amplia después de la Covid-19?

Las cadenas de suministro se nutren de personas y siempre se requerirá un toque humano. Sin embargo, la tecnología se vuelve más sofisticada y los hábitos del consumidor y las prácticas comerciales evolucionan. Solo el tiempo dirá qué entorno se creará más allá del almacén de la mano de la robótica y la automatización.