Ante la situación actual generada por el Covid-19, con el consiguiente aumento en la demanda de productos de primera necesidad, alguien se tendría que preguntar, y poner en valor, cómo podemos disponer cada día de todos estos productos de primera necesidad en los establecimientos correspondientes, o bien, cómo es posible que la entrega a domicilio haya podido dar respuesta al incremento de esa demanda sin perder eficiencia.

Con el tiempo, y sin ninguna duda, la logística de primera necesidad también formará parte de los héroes de esta crisis. España tiene una de las cadenas de distribución alimentaria más eficiente de Europa, con un equipamiento preparado para afrontar cualquier situación de emergencia como puede ser la provocada por el Covid-19.

El sistema de distribución español, un ejemplo de capilaridad y eficiencia, dispone de más de 400 plataformas logísticas situadas por toda la superficie del país de una manera homogénea y equilibrada, lo que permite que los más de 24.300 establecimientos como supermercados o hipermercados, así como los más de 30.000 establecimientos de comercio tradicional, estén debidamente abastecidos a diario.

Sirva como dato qué en España, por cada 2.000 habitantes, hay una tienda o establecimiento de distribución, lo que nos da una ratio de un establecimiento por cada 840 consumidores, cifra muy superior a la mayoría de los países europeos. Y todo ello con una plantilla global de 400.000 empleados trabajando en la distribución diaria de productos de primera necesidad.

España tiene una de las cadenas de distribución alimentaria más eficiente de Europa.

Esa infraestructura es la que ha permitido que pasados los primeros momentos de incertidumbre por parte de la población, ahora todo el mundo sepa que puede tener a mano todos los productos indispensables y necesarios sin que tenga que cundir el pánico característico de las situaciones cómo las que hemos vivido. Ello ha requerido una respuesta inmediata a un aumento medio del 71% de la demanda de productos de primera necesidad.

Después de la situación vivida llegará el momento de sacar conclusiones y probablemente, una de las lecciones aprendidas es la buena salud del sector de la distribución alimentaria, quizás, hoy por hoy, el más capacitado para dar respuesta a las demandas de consumo de la población en situaciones de crisis y por ello, también un ejemplo para extrapolar experiencias a otros sectores.