Cada vez que algún colectivo social se coge un cabreo le da por parar las carreteras con el consiguiente efecto de los usuarios que más intensivamente utilizan las vías.

En este sentido, la Asamblea Nacional Catalana ya ha anunciado que una vez se conozca la sentencia del juicio contra los líderes del fracasado proceso independentista catalán, que poniéndose la venda antes de la herida vaticinan será severísima, realizarán una serie de movilizaciones que tienen como finalidad la de colapsar la red viaria catalana, algo que las empresas de transporte ya empiezan a contemplar en sus operaciones, con el fin de evitar, en la medida de lo posible que sus vehículos queden atrapados en estas situaciones.

Estas marchas, que afectarán a las principales vías de comunicación de esta comunidad autónoma estratégica en las conexiones por carretera con el centro y el este de Europa, se prolongarán durante los tres días siguientes al que se conozca el veredicto del Tribunal Supremo a lo largo, según está previsto, de este mismo mes de octubre, a razón de unos veinte kilómetros diarios a mediodía.

La única esperanza para el sector del transporte se encuentra en la cada vez más evidente desmovilización de los partidarios de los acusados, aunque también son previsibles conatos de acciones por parte de los radicales.