El Ministerio de Industria receta ajo y agua para los transportistas a los que le haya caducado la ITV y tengan que pasarla después, a medida que unas ITVs colapsadas puedan asumir la gran cantidad de revisiones que han quedado postergadas, y vean que la próxima ya está prevista para dentro de escasos meses.

A buen seguro, nunca hubo vehículos comerciales e industriales más seguros en las carreteras españolas, ya que cientos de miles de camiones, furgonetas, autobuses, taxis y ambulancias que, por su edad, deben pasar su revisión habitualmentecada seis meses, ahora tendrán que pasar dos veces seguidas la ITV con apenas unos días de diferencia, algo que, a juicio de Industria, no supone «una carga adicional» para estas empresas y autónomos.

Según las asociaciones de transportistas, no hay ningún motivo técnico alguno que justifique esta situación, salvo, como indica Fenadismer, «el de garantizar que las estaciones de ITV, que recordemos se tratan en la mayoría de los casos de empresas públicas o en régimen de concesión, puedan recuperar su negocio perdido durante los meses que han estado cerradas».

Sin embargo, la patronal calcula que el sobrecoste para los transportistas obligados a pasar dos veces seguidas la ITV, teniendo que pagar en consecuencia dos veces la tasa, se estima en aproximadamente 60 millones de euros.

Frente a esta situación, Italia, Francia y Portugal han establecido calendarios para que los transportistas puedan hacer la revisión en los próximos meses pero sin alterarles el intervalo de la siguiente revisión.

Lo cierto es que Industria tiene tantos frentes abiertos en estos momentos, como son los casos del turismo, la automoción o la energía, entre otros, que el transporte, como tristemente suele ser habitual, solo supone una china de menor importancia.