Peugeot se ha convertido en uno de los primeros fabricantes en tener en el mercado europeo una gama completa de comerciales eléctricos. La última incorporación ha sido el e-Partner, que dispone de una autonomía de hasta 275 km en ciclo WLTP, carga útil de hasta 800 kg, un volumen de carga de 4,4 m³ y una capacidad de remolque de 750 kg.

Disponible en dos longitudes y con la carrocería de furgón o doble cabina, cuenta con un amplio espacio de trabajo que facilita el día a día a los profesionales y está preparado para acceder a todos los centros urbanos sin restricciones de ningún tipo.

Además, la dirección asistida está especialmente adaptada para la conducción en ciudad, con el habitual diámetro de giro de 10,8 metros, lo que sumado a su altura inferior a 1,90 metros, garantiza el acceso a la mayoría de aparcamientos.

El modelo está basado en la plataforma multienergía modular EMP2 y su motor 100% eléctrico ofrece una potencia máxima de 100 kW y un par máximo de 260 Nm, pudiendo alcanzar una velocidad de 130 km/h.

Combina unas dimensiones exteriores compactas con una capacidad de carga máxima, gracias a la implantación de las baterías en el piso, sin ningún impacto en el volumen de carga.

Tanto la versión estándar como la más larga están disponibles con una batería de iones de litio con una capacidad de 50 kWh, que gracias a su regulador término, permite una recarga rápida, una autonomía optimizada y una mayor vida útil.

Por otro lado, el vehículo ofrece tres modos de conducción. El modo Eco favorece una mayor autonomía y suavidad en la conducción, el Normal es para el uso cotidiano, y el Power optimiza las prestaciones para el transporte de cargas pesadas.

En cuanto a los modos de frenado, el moderado ofrece sensaciones similares a las de un vehículo térmico y el aumentado permite incrementar la deceleración al levantar el pie del acelerador, favoreciendo así la autonomía. Todas las versiones cuentan con el freno de estacionamiento eléctrico, que aporta confort y tranquilidad en la conducción cotidiana.

El vehículo integra el sistema i-Cockpit, con una pantalla de alta definición de 10 pulgadas que se sitúa en el lugar de la instrumentación tradicional. El conductor puede configurarlo según sus preferencias, dando todo el protagonismo a la navegación, controlando la gestión de los flujos eléctricos o comprobando las ayudas a la conducción.

También puede consultar los puntos de recarga disponibles en el radio de acción del vehículo en función de la autonomía restante o programar las horas de preacondicionamiento térmico del habitáculo, entre otras funciones.

Aunque el coste de adquisición de un vehículo eléctrico es superior, desde el fabricante recuerdan que ofrece un mejor valor residual en la reventa, además de numerosos ventajas financieras, como las ayudas a la compra, gastos de matriculación, seguros más económicos, bonificación de peajes y aparcamiento, y deducciones fiscales.

A ello se añade que los costes de mantenimiento son más bajos y el coste de la energía es hasta un 70% inferior en relación a un motor térmico.