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El puerto se enfrenta a un incremento del 30% de los controles sobre las importaciones, mientras que las inspecciones sobre las exportaciones se duplicarán.

La Autoridad Portuaria de Rotterdam observa cada vez con más preocupación las negociaciones para la salida de Reino Unido de la Unión Europea y prevé que necesitará unos 900 trabajadores más antes de que acabe el año para poner en marcha todos los controles aduaneros extra que serían necesarios en caso de un Brexit duro.

Las navieras que operan en el recinto portuario, como Stena Line, están convencidas de que si no hay acuerdo, se producirán muchos retrasos en las instalaciones a causa de una gran congestión.

El puerto de Rotterdam se enfrenta a un incremento del 30% de los controles sobre las importaciones, mientras que las inspecciones sobre las exportaciones se duplicarán. Asimismo, los operadores de ferry prevén un aumento de los trámites relacionados con la documentación, con los consiguientes retrasos.

Si finalmente se opta por un Brexit duro, las relaciones comerciales entre Reino Unido y la Unión Europea se asemejarán a las que ahora mantienen los países comunitarios con terceros países. Los retrasos constituyen la mayor fuente de preocupaciones, en particular por cómo pueden afectar al comercio de productos frescos y a ciertas mercancías que necesitan conservarse en perfecto estado, como las flores.