Después de que el pasado 1 de enero entrara en vigor la nueva normativa alemana, por la que los camioneros extranjeros deberán cobrar en territorio germano el salario mínimo vigente en el país, fijado en 8,5 euros la hora, desde Guitrans señalan que ya se está llevando a cabo los primeros controles por parte de las autoridades germanas.

En concreto, ya se ha requerido la justificación de haber realizado los procedimientos exigidos a varios transportistas en la región de Saarbrücken, situada al suroeste de Alemania y próxima a la frontera francesa.

Así, aunque desde organizaciones como Astic reconocieran recientemente que es dificil que los agentes de tráfico alemanes efectuen de manera aleatoria revisiones en carretera, es cierto que se recomendaba conservar a bordo del vehículo copia del resguardo de haber enviado la documentación ante posibles requerimientos, circunstancia que finalmente se está dando.

Dudas en el sector

Las administraciones alemanas han lanzado esta medida para luchar contra las prácticas de ‘dumping social’ que debilitan el sector del transporte de mercancías.

No obstante, diversos colectivos de transportistas, tanto extranjeros como alemanes, han mostrado su oposición a esta nueva medida. Los primeros afirmando que las condiciones laborales de una empresa se deben regir por el estado en que tribute, mientras que los autóctonos consideran esta medida dificil de aplicar.

Además, desde la Asociación Federal de Transporte de Mercancías y Logística, la patronal de las empresas alemana, han expresado su temor de que el salario mínimo fomente la competencia desleal en los transportistas de la vecina Polonia, con retribuciones más bajas.

Por su parte, los transportistas polacos han señalado esta medida como discriminatoria, por lo que la europarlamentaria de Polonia, Sidonia Elżbieta, se ha quejado de la misma formalmente a la Comisión Europea, según recoge la prensa alemana.