La pandemia del Covid-19 se ha cebado especialmente con algunos sectores, como el de los cruceros, que ha visto prácticamente reducida a cero su actividad en todo el mundo. Si bien algunos puertos ya están empezando a recibir de nuevo a este tipo de buques, la mayoría de las compañías se han visto gravemente afectadas por una crisis tan prolongada.

Entre ellas, destaca el caso de Pullmantur, que en el mes de julio presentó un concurso de acreedores y a finales de septiembre, estaba previsto que abandonara su sede central en Madrid por impago del alquiler, tal y como señalaba entonces el diario Cinco Días.

Sin embargo, el operador, que mantiene al 90% de la plantilla en un ERTE al 100% desde el mes de abril y al 10% restante en un ERTE al 50%, no ha perdido las esperanzas de dar un vuelco a su situación.

Nuevo plan de negocio

Participada al 51% por Cruises Investment Holding y al 49% por Royal Caribbean, en la actualidad trabaja en un nuevo plan de negocio para recuperar la viabilidad.

Durante los últimos meses, el operador se ha enfrentado al pago de unos elevados costes fijos, sumados a gastos excepcionales, como los de la repatriación de los tripulantes, todo ello sin ingresos y con las operaciones paralizadas.

No obstante, según ha confirmado en una entrevista con Europa Press su consejero delegado, Richard J. Vogel, su objetivo es volver a operar cuanto antes, para lo que está trabajando intensamente con la Administración Concursal con el fin de definir la estrategia a seguir.

En lo que respecta a los retrasos en el pago de la nómina del mes de agosto a algunos empleados, Vogel ha querido aclarar que la cuestión ya ha sido resuelta y que todo se debió a la complejidad del proceso y a la necesidad de solventar ciertos aspectos legales.

En su opinión, el sector saldrá reforzado de la crisis, pero es necesario que navieras, destinos, puertos, agentes sociales y tour-operadores se muestren unidos. En los próximos años, la seguridad y el bienestar de pasajeros, tripulantes y comunidades será una prioridad, por lo que seguirán aplicándose estrictos protocolos.