Los recortes en la capacidad de transporte, los cambios en la cadena de suministro y la imposibilidad de realizar una planificación adecuada desde finales de enero se han convertido en una combinación peligrosa para el transporte marítimo, según refleja el último informe de Drewry.

El motivo se llama coronavirus y sus efectos podrían ser muy duraderos. Desde febrero, la mayoría de cargadores han tenido que sufrir numerosas alteraciones o incluso la ruptura total de la cadena logística con sus proveedores de China, lo que ha supuesto retrasos para reponer los productos y una caída de las exportaciones e importaciones de contenedores.

Además, solamente en el mes de febrero se han cancelado 105 escalas en el mercado transpacífico y en las rutas entre Asia y el norte de Europa o el Mediterráneo. También se ha reducido el equipamiento en cuanto a contenedores reefer en Europa, por ejemplo.

Otro aspecto a destacar es la falta de datos claros sobre la duración de todos los problemas de transporte y aprovisionamiento que está generando el coronavirus, lo que está dificultado la planificación y forzando a los importadores y sus equipos a esperar para ver qué ocurre.

Hasta la fecha, esta situación ha costado millones de dólares a los cargadores, mientras las navieras han perdido miles de millones de ingresos, por lo que los cargadores se han visto forzados a pagar tasas muy elevadas para conseguir capacidad para sus envíos urgentes. También ha generado un récord de flota inactiva, y provocado el cierre de negocios y una gran falta de stock.

Menos personal y menos producción

En el aspecto laboral, el personal de transporte y aduanas chino ha tenido que estar en cuarentena, aunque muchos han vuelto ya al trabajo, y muchas empresas han prohibido los viajes al extranjero. Asimismo, está aumentando la presión para que todas implementen el teletrabajo.

A juzgar por las estadísticas de tráfico de camiones, el sector de la cadena de suministro chino ya está trabajando a niveles del 65% o 70% respecto a marzo de 2019. La zona sur y este de China prácticamente se han recuperado, pero los envíos hacia Hubei, donde se originó el virus, aún se encuentran al 20%.

Por su parte, las fábricas están trabajando al 70% de su capacidad. Sin embargo, necesitan nuevos pedidos para continuar su actividad y eso depende de los países que importan productos de China, principalmente situados en Europa y Estados Unidos.

Además, el suministro de materias primas y componentes puede verse frenado por las disrupciones en la cadena de suministro de otros países. Todo esto está suponiendo un problema para la recuperación del sector en China, pues además múltiples importadores de Estados Unidos ya están haciendo pedidos a otros productores del sureste asiático.

Diferencias entre oferta y demanda

En lo que se refiere a la capacidad de los portacontenedores, probablemente no se recupere hasta finales de marzo. Desde CMA-CGM han detectado un aumento de los volúmenes y se espera que la situación vaya estabilizándose, a medida que los países occidentales tengan que reponer sus inventarios.

No obstante, las diferencias entre la oferta y la demanda pueden afectar a las tasas de carga, que ya han aumentado un 31% en un plazo de tres semanas entre Europa y China. Hay que tener en cuenta que la confianza de los consumidores se ha reducido considerablemente y aunque parece que los problemas de producción en China ya están bajo control, están pasando muchas cosas fuera de ese entorno.

En este sentido, la demanda y la producción fuera de China se verán afectadas durante un largo periodo, mientras que las industrias que dependen de suministros que han de llegar por aire sufrirán la reducción de vuelos y el cierre de fronteras. Todo esto está causando una gran incertidumbre, lo que aumentará la volatilidad e inestabilidad en el mercado.

Por ello, desde Drewry urgen a las navieras, transitarios y otros actores de la cadena a reaccionar lo antes posible ante los cambios en la industria y el mercado, y considerar ajustes a largo plazo antes que introducir grandes cambios.