El transporte ha hecho un gran papel durante lo más duro de la crisis. De eso no cabe la menor duda, como tampoco la cabe de que de poco va a servirle ante una crisis económica que amenaza con castigar aún más los precios y endurecer las condiciones.

En este sombrío panorama, los datos de una encuesta elaborada por CETM desvelan que cuatro de cada diez empresas de transporte ha recurrido a ERTEs, en medio de una crisis que se está cebando con los transportistas autónomos, especialmente de sectores como portavehículos, mudanzas y carga general, que se ven atenazados por una acuciante falta de liquidez.

Las cifras oficiales contabilizan 64.400 trabajadores de todo el sector logístico y de transporte afectados por EREs en marzo y, en otro ámbito, también se dejen entrever las consecuencias de la situación para la inversión o renovación en nuevos vehículos, que podría pararse hasta que la situación económica lo vuelva a permitir.

Capear el temporal

Sin embargo, no todo ha sido malo, y si mayo arrancaba con malos datos de tráfico de camiones en las carreteras españolas, a medida que han ido transcurriendo los días se ha ido recuperando un cierto volumen, sobre todo en el tráfico interior.

En este mismo sentido, las estadísticas del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana indican que la caída de los volúmenes de mercancías transportadas durante el primer trimestre del año se ha centado en el transporte privado, mientras que en el público ha crecido ligeramente.

La crisis se deja sentir en el empleo y en la inversión de equipos de transporte.

Al tiempo, los precios parecen haber capeado el temporal con cierta solvencia sin que hayan dejado rastro, al menos en los registros oficiales, los grandes aumentos que algunos dicen haber visto en los peores momentos de la pandemia, aunque en el aire se respira un cierto recrudecimiento de la guerra de precios, a medida que se han ido conociendo cantidades poco razonables en servicios nacionales e internacionales.

Una recuperación incipiente e incierta

Incluso a nivel europeo, parece que los volúmenes de transporte se han ido recuperando a medida que la actividad económica volvía a recuperar tono, aunque con niveles inferiores a los que se registraban en febrero, justo antes de la llegada de la pandemia, lo que se ha ido reflejando también en el tráfico transfronterizo de camiones, pese a que aún se nota la escasez de viajes de retorno.

En otro ámbito, la Justicia ha vuelto a dar la razón al transporte en sus reivindicaciones contra el peaje guipuzcoano para camiones, con una nueva  sentencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco que anula los peajes en la A-15 y N-I por considerarlos discriminatorios.

Pese a este revés, parece que el ejemplo, como era de esperar, ha cundido en otras zonas del país y ahora Navarra empieza a pensar en introducir su propio peaje para camiones.

Por lo que respecta a las grandes cifras macroeconómicas del sector, las estadísticas oficiales indican que en marzo se ha producido una drástica bajada de la cifra de negocio, con un paro disparado en abril y la contración laboral en menos de la mitad del registro de hace un año.

Sin embargo, con lo peor de la crisis sanitaria ya pasado (de la económica aún queda lo peor por llegar), parece que el transporte vuelve al trastero de los olvidados, al vertedero de lo invisble, por lo que el Comité Nacional ha solicitado ya una reunión urgente con el ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos. Está por escribirse para qué servirá.

carretera ap-7 gerona

El tráfico ha ido recuperando intensidad para adaptarse a una mayor actividad económica.