Más cal que arena para el transporte de mercancías por carretera en la comparecencia de Raquel Sánchez ante la Comisión de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana del Congreso para informar sobre las líneas generales de la política del Departamento.

Si bien la ministra enfatizó que este segmento constituye «un sector esencial para nuestro país», en su intervención desgranó pocas iniciativas de enjundia dentro de este ámbito y las despachó casi al final de su discurso con rapidez.

En este sentido, Sánchez se refirió al transporte de mercancías por carretera como «un sector esencial para nuestro país que, como no puede ser de otra mantera, lo seguirá siendo en este nuevo futuro que estamos hoy construyendo, más digital y más sostenible, y que debe acometer también su propio proceso de transformación«.

Concretamente, la ministra ha asegurado en sede parlamentaria que «para afrontar con solvencia y sostenibilidad los retos del sector a corto y medio plazo, estamos trabajando en el Plan de Impulso de la Sostenibilidad del Transporte de Mercancías por Carretera (denominado “Plan Impulsa”), un plan específico diseñado para la sostenibilidad de este sector, integral y equilibrado, al que hemos querido dar una triple perspectiva, económica, social y medioambiental, orientado al reforzamiento del sector, la mejora de su prestigio y su robustez como sector económico».

La ministra despachó las líneas de actuación en relación con el transporte de mercancías por carretera citando el mantenimiento de las ayudas a la formación y al abandono de la actividad por transportistas autónomos.

Nada afirmó la ministra sobre las reticencias que ha encontrado este Plan entre las principales asociaciones del sector, ni tampoco se ha hecho referencia explícita alguna a graves problemas reales del transporte, que, se supone, quedarán englobados dentro del Plan de Impulso, como la escasez de conductores, la regulación de las labores de carga y descarga, la transformación energética y digital o los posibles cambios en los pesos y dimensiones, por citar solo algunos.

La ministra despachó sus líneas de actuación en relación con el transporte de mercancías por carretera citando al mantenimiento de las ayudas a la formación y al abandono de la actividad por transportistas autónomos, dotadas con unos diez millones de euros, y que ya se dan por descontadas en un sector desengañado.