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La presidencia austríaca del Consejo quiere apurar las opciones de acuerdo.

Con un sector enfrentado y la profunda división existente entre la Comisión, el Consejo y el Parlamento Europeo, el Paquete de Movilidad languidece, justo cuando ya asoman en el horizonte las elecciones europeas de mayo del año próximo.

Sin embargo, frente a la división existente entre los transportistas de diferentes países, las instituciones europeas parecen haber sacado fuerzas de flaqueza para intentar una nueva ronda negociaciones con vistas a alcanzar un difícil acuerdo antes de que expire la actual legislatura de la Eurocámara, para que los nuevos eurodiputados puedan limar los flecos que puedan quedar.

En este sentido, la presidencia austríaca del Consejo está llevando a cabo una labor de negociación que, a juicio de diversos representantes empresariales del transporte español, tiene mucho valor.

Especialmente reseñable es la propuesta relacionada con la vuelta a casa de los conductores de internacional que se está negociando y que propone la realización de dos descansos reducidos consecutivos y la recuperación del tiempo no descansado en el estado de establecimiento de la empresa a continuación del descanso extendido, en la cuarta semana, con lo que se conseguiría un mayor respeto de los tiempos de conducción y descanso, mientras que, al tiempo, se potencia la lucha contra las empresas buzón.

De igual modo, también es destacable la idea de no considerar el transporte bilateral como trabajo desplazado, aunque, por contra, el cabotaje despierta muchos recelos y, consecuentemente, requeriría quedarse como está actualmente o una regulación específica, algo que preocupa en un país como España, que realiza mucho cabotaje.

De igual modo, la presidencia austríaca aboga por derogar las regulaciones nacionales sobre salario mínimo y prohibición del descanso en cabina que han ido proliferando, para sustituirlas por una norma común que rija en todo el territorio de la Unión.

Las reuniones se suceden en Bruselas y, aunque la voluntad política insiste en alcanzar un acuerdo, los representantes de cada país tampoco quieren desairar a sus transportistas y tienen reticencias a la hora de ceder en algunos puntos que son especialmente escabrosos.