Hoy más que nunca, el debate sobre la movilidad tanto urbana como interurbana está encima de la mesa, tanto en lo que se refiere a sus retos más inmediatos como a sus desafíos futuros.

Aunque son dos realidades en principio distintas, cuentan con enormes conexiones y sobre todo, con objetivos comunes, como la descarbonización, la descongestión, la digitalización, o la conducción autónoma y conectada.

Para definir las bases sobre las que debe asentarse el necesario cambio de modelo, el Foro Español de Smart Roads, encabezado por la Asociación Española de la Carretera, ha celebrado recientemente el I Congreso Español de Smart Roads.

El encuentro, en el que han participado más de 20 expertos, pretendía contribuir a adaptar las infraestructuras viarias a ese nuevo modelo de movilidad, en el que la tecnología desempeña un papel clave.

Posibilidades de las carreteras conectadas

En el Congreso, desarrollado en torno al lema ‘Sentando las bases de una movilidad conectada‘, se han puesto en valor las posibilidades que la carretera conectada puede tener dentro de los proyectos que el Estado debe asumir en el marco del programa Next Generation EU.

Además, la tecnología 5G es crucial para la seguridad vial, al proporcionar comunicaciones con períodos de latencia bajos que permiten una mayor rapidez para dar un aviso de accidente o para que un vehículo no se meta en un túnel si se detecta una incidencia.

En esta línea, el Servicio Catalán de Tráfico ya está desarrollando una nueva aplicación que funcionaría por encima del navegador habitual, con advertencias de carriles cortados por obras, alertas de accidente o coches averiados en la calzada, o de acceso a zona de bajas emisiones, necesidad de cadenas, etc.

En el caso de Indra, cuenta con pórticos de peaje que pueden identificar el peso y tipología de cada vehículo, los ocupantes que lleva, la franja horaria en la que circula y otros muchos parámetros, para calcular, por ejemplo, cuánto ha de pagar el usuario y cobrarlo directamente.

Durante el Congreso, también se han compartido las conclusiones del grupo de trabajo ‘Facilitando la Conducción Autónoma‘, de la Plataforma Europea de ITS, sobre los impactos que puede tener este tipo de conducción a nivel interurbano, habiéndose detectado mejoras claras en la seguridad vial y la sostenibilidad.