Como parte de su plan para reducir su huella medioambiental y su estrategia para 2030, Skoda Auto ha incorporado a principios del mes de octubre dos camiones eléctricos en su planta principal de Mladá Boleslav, en la República Checa.

El fabricante, que ya tiene previsto utilizar nuevas unidades eléctricas próximamente, prevé ahorrar hasta 60 toneladas de CO2 cada año en comparación con el uso de vehículos diésel en  el transporte de mercancías dentro de la propia instalación.

Hasta ahora, ya había conseguido una reducción del 25% de las emisiones de CO2 con el uso de camiones propulsados por GNC en la fábrica y ahora va un paso más allá con la introducción de esta tecnología.

Tras finalizar exitosamente la fase piloto con los dos camiones eléctricos, se ha decidido reemplazar toda la flota interna de transporte, además de animar a todos los proveedores locales a hacer lo mismo. De este modo, a medio plazo, se podría conseguir un transporte de cero emisiones en el transporte de componentes desde las diferentes plantas a las líneas de producción.

Su idea es que las tractoras eléctricas, combinadas con semirremolques estándar, reemplacen a los camiones diésel en las correspondientes rutas internas de cara al próximo mes de mayo. Con una autonomía de 80 kilómetros, sus baterías tienen una duración de 4,5 horas y consumen 200 kWh de electricidad cada 100 kilómetros.

El próximo paso en este ámbito será el transporte de las baterías para vehículos eléctricos en la planta de Mladá Boleslav en semirremolques especiales desde junio de 2022. En este caso, los semirremolques serán equipados con una tecnología específica para la carga y descarga automática de palets.

 

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