stena line

Los esfuerzos de la naviera también están encaminados a la mejora de la seguridad de los pasajeros y la tripulación.

Consciente de la necesidad de apostar por un futuro sostenible, Stena Line lleva tiempo desarrollando diferentes iniciativas y mejoras para fomentar un transporte marítimo limpio. A lo largo de 2018, sus mayores avances han estado relacionados con la inteligencia artificial y la electrificación de sus buques, aunque sus esfuerzos también han estado dedicados a la mejora de la seguridad de los pasajeros y la tripulación.

Con la vista puesta en el desarrollo de unas operaciones seguras y eficientes, la naviera sigue teniendo muy presente el reto de la industria del transporte marítimo para reducir su dependencia de los combustibles fósiles y su huella de carbono, al mismo tiempo que están incrementándose los volúmenes de carga.

En este sentido, a lo largo de 2018 el operador ha conseguido poner en funcionamiento el primer buque con Inteligencia Artificial en la ruta entre Gotemburgo y Kiel, un sistema que supone un ahorro anual de combustible del 2,5% por milla náutica. También se ha desarrollado la primera batería híbrida, instalada en el buque Jutlandica para el recorrido entre Gotemburgo y Frederikshavn.

Por otra parte, ha conectado ya un total de 14 buques en sus puntos de recarga eléctricos del puerto de Oslo. En total, el 37% de su flota y el 20% de sus terminales están equipadas ya con conexiones eléctricas, lo que supone un ahorro de 14.000 toneladas anuales de CO2.