A lo largo del último mes, Stena Line ha estado probando en dos buques más su asistente basado en Inteligencia Artificial para reducir el consumo de combustible. Ahora ya son siete los que operan con este sistema, con el que aspira a reducir en un 5% el consumo de combustible y las emisiones de CO2.

Todo comenzó con un piloto en 2018 en el Scandinavica en la ruta entre Gotemburgo y Kiel para explorar el uso de la Inteligencia Artificial para prestar apoyo a los capitanes y la tripulación a bordo, de modo que se pudiera conseguir un ahorro en el combustible y una reducción de las emisiones.

El asistente, denominado ‘Stena Fuel Pilot‘, combina la citada tecnología con datos obtenidos a partir de las olas, la profundidad o el viento, así como las características del buque o los horarios de la ruta. De modo general, permitiría un ahorro del 2%, aunque su potencial llega a más del 5%.

Los dos últimos buques en incorporarlo han sido el Stena Flavia, que opera entre Nynäshamn, Suecia, y Ventspils, en Letonia, y el Mecklenburg-Vorpommern, que cubre la línea entre Trelleborg, Suecia, y Rostock, Alemania.

La naviera, que aspira a reducir sus emisiones de CO2 en un 30% en 2030 para alcanzar su objetivo de cero emisiones en 2050, ha introducido en 2020 tres buques eficientes energéticamente, ya se conecta a la energía eléctrica en sus escalas en Kiel y ha apostado por este nuevo sistema de Inteligencia Artificial.

Entre las áreas clave en las que está trabajando, se encuentra también el uso de combustibles alternativos como el metanol o el hidrógeno, así como la modernización de la flota con la llegada de buques más eficientes, entre los que se encuentran los E-Flexer.