En los últimos meses, el Covid-19 ha supuesto una gran presión para las cadenas de suministro a nivel mundial. Sin embargo, no es solo la pandemia lo que ha generado una presión nunca antes vista en la cadena de suministro británica.

A ello se suman unas infraestructuras envejecidas, un déficit crónico de conductores de transporte pesado de mercancías, unos precios a niveles récord junto a una disponibilidad mínima de espacios en el transporte marítimo, nuevas normativas en el comercio con la UE, y además, una gran escasez en cuanto a la capacidad de almacenamiento.

Al tener que quedarnos en casa, el e-commerce ha llegado a cifras récord y se ha incrementado sustancialmente la cantidad de productos que se transportan alrededor del mundo.

De acuerdo a los datos de la UNCTAD, el transporte marítimo representa el 90% de la cadena de suministro mundial. Por tanto, los puertos son una parte fundamental del comercio global.

El mercado mundial de carga se encuentra bajo una presión extrema en este momento, y la congestión en los puertos está llevado a retrasos en la llegada de portacontenedores que podrían suponer cargos de demora para los propietarios de la carga.

Un enfoque multimodal puede ser la mejor manera de satisfacer las necesidades del cliente, pues le permite reaccionar ante los cambios y ajustar automáticamente el plan.

Esta situación sin precedentes requiere que los responsables de la toma de decisiones de una amplia variedad de sectores piensen detenidamente y que lo hagan de manera diferente para garantizar unos flujos ininterrumpidos durante la temporada alta y también posteriormente.

Un enfoque multimodal puede ser la mejor manera de satisfacer las necesidades del cliente, pues le permite reaccionar ante los cambios y ajustar automáticamente el plan de acuerdo a los problemas a los que se está enfrentando.

Sin embargo, las cadenas de suministro de extremo a extremo dependen de los activos y en ese sentido, serán tan fuertes como la cantidad de buques y  operadores involucrados. 

La industria se ha enfrentado a numerosos desafíos con el Brexit, las Navidades, el Covid-19 y lo ocurrido en el Canal de Suez, y aunque algunos pueden ser vistos como hechos aislados, este tipo de imprevistos han ocurrido y seguirán haciéndolo.

Es difícil estar preparado para lo desconocido y determinar cuándo podría suceder, pero los operadores tienen la capacidad de recopilar información después de estos sucesos y utilizarla para mejorar ante cualquier disrupción en la cadena, anticipándose así si hay una próxima vez.

Aumento de la demanda, reducción de la oferta 

Con motivo de la pandemia, las navieras han sacado buques de sus rutas para adaptarse a una demanda más reducida, pero lo llamativo es que aunque la demanda está creciendo actualmente, el número de buques que se han recuperado no está aumentando al mismo nivel.

El coste de utilizar estas embarcaciones está llegando a su máximo nivel. Así, un cliente que importara mercancías desde Japón solía pagar 900 libras por contenedor y ahora paga 7.000, llegando a 14.000 en el caso de China, pues los precios se mantienen al alza al haber menos buques operando.

La pregunta es qué incentivo tienen los operadores para aumentar el número de buques si sus ingresos son mayores utilizando menos. Necesitamos encontrar una solución que beneficie a todas las partes, pero entiendo que las navieras se muestren cautas ante la idea de volver a los niveles pre-Covid cuando la pandemia aún sigue presente en nuestras vidas.

De cara al futuro, ya se están haciendo pruebas de navegación autónoma y la capacidad de los drones mejorará. Aunque no existe una fórmula mágica para resolver la combinación de complejos desafíos a la que nos enfrentamos, un posible enfoque puede ser colocar el almacenamiento portuario en el centro de la estrategia de distribución en Reino Unido.

La pregunta es qué incentivo tienen los operadores para aumentar el número de buques si sus ingresos son mayores utilizando menos.

Un modelo centrado en el puerto sería muy sencillo. En lugar de transportar las mercancías cientos de millas por carretera hasta los grandes centros de distribución, las instalaciones de almacenamiento estarían ubicadas cerca o dentro de los puertos clave.

De esta manera, se eliminan los costosos y largos eslabones de la cadena de suministro, reemplazándolos por soluciones más sencillas e integrales, desde el buque hasta la misma puerta del cliente.

Otra opción a considerar, que de nuevo elimina algunos eslabones de la cadena, es utilizar la red ferroviaria del puerto para el transporte de la mercancía. En Solent Gateway, tenemos la suerte de contar con una oferta específica conectada a la infraestructura ferroviaria nacional, y podemos proporcionar conexiones directas reduciendo el tráfico en las carreteras.