Jornada celebrada en el puerto de Tarragona sobre el impacto del Corredor Mediterraneo.jpg

Josep Andreu, residente del puerto de Tarragona y Jordi Cornet presidente de BCL.

Empresas e instituciones quieren acelerar la rentabilidad del Corredor del Mediterráneo mediante la implicación del sector público y privado, según se ha puesto de manifiesto en la jornada celebrada en el puerto de Tarragona «El Corredor Ferroviario del Mediterráneo. Mercancías: de la propuesta a la funcionalidad económica», organizada por el Barcelona Catalunya Centre Logístic, en la que se ha analizado el impacto que tendrá el eje ferroviario en la economía productiva.

Los representantes del sector de la automoción y del químico son los que más han reclamado las conexiones ferroviarias para no perder competitividad en un mercado cada vez más globalizado, pero que también comporta cambios de los flujos tradicionales en el comercio internacional.

Varios ponentes, como el catedrático de Transporte de la Universidad Politécnica de Cataluña Mateu Turró, o el secretario general de Ferrmed, Joan Amorós, han insistido en reclamar que se sitúe al Mediterráneo como nueva puerta de entrada del comercio mundial.

Retos por superar

Este eje tiene aún varios retos pendientes por superar, como son las diferentes homologaciones internacionales, el cuello de botella Tarragona-Vandellòs de vía única o el retraso del tramo Perpiñán-Montpellier, aún por desplegar en Francia.

La financiación europea también será menor de la esperada, ha advertido Turró, pero, sobre todo, el reto que se desprende de las ponencias es equilibrar la exportación-importación y que se encaje en un nodo logístico formado por las zonas productivas, puertos y polígonos industriales.

Manuel Medina, responsable de distribución de vehículo terminado en Seat, ha criticado que «realmente no somos nodos logísticos, los puertos de Barcelona, Tarragona y Valencia son domésticos y no internacionales y no hay una buena conexión con los polígonos«.

El responsable de Seat teme que el mes que viene les asignen un nuevo modelo y tengan problemas para expedirlo y ha abogado por «dejar de mirarnos el ombligo y poner en valor las infraestructuras que ya tenemos en vez de perder más tiempo«.

Medina también ha expresado su preocupación por «los planes del Ministerio de Fomento de desplegar solo ancho de vía internacional entre Tarragona y Castellón, por lo que para llevar coches a Andalucía tendré que dar la vuelta por Madrid y eso es un suicidio«.

Por su parte el director comercial de las terminales de automóviles de Bergé Marítima, Juan Carlos Marcos, en un discurso más políticamente correcto que Medina, ha coincidido con él en reclamar «que se termine el Corredor y haya una buena conexión, sobre todo intermodal».

En los costes también pesan «las trabas burocráticas, sobre todo aduaneras«, y ha advertido de que las mercancías pueden encarecerse «400 dólares por tonelada en los puertos bálticos y del norte» a corto plazo por la llamada cláusula de combustible, que penaliza los sulfuros.

Público y privado de la mano

Por su parte, los representantes de la industria química aplauden el eje Mediterráneo, pero apelan al sector público y privado a ir de la mano para que sea rentable.

José Curado, responsable de logística de BASF Iberia, ha puesto el acento en la necesidad de la fiabilidad de nuevas infraestructuras y de nuevos operadores, y ha expuesto el proyecto de terminal intermodal que construye la multinacional alemana en Tarragona.

Situada en el polígono petroquímico sur, la inversión es de 24 millones, estará operativa en el 2015, abierta a todo tipo de mercancías y de empresas y las previsiones son mover ocho trenes al día, con zona de almacenamiento para mercancías peligrosas.