Las aerolíneas abonarán como máximo 70 millones de euros anuales por su contaminación en los vuelos de largo recorrido desde Europa, bajo el nuevo Plan de Compensación y Reducción de Carbono para la Aviación Internacional.

Así figura en un estudio independiente recogido por Transport & Environment, según el cual para las aerolíneas, que han recibido decenas de miles de millones en rescates, esto solamente supondría el 0,2% de sus costes operativos.

El hecho de que la contaminación aérea no suponga prácticamente ningún coste debería ser motivo suficiente, según la Asociación, para que la Unión Europea concentre sus esfuerzos en este ámbito. La aplicación del nuevo esquema de costes, conocido como Corsia, únicamente añadirá unos 17 céntimos de media al ticket de las compañías aéreas en los vuelos de largo alcance desde el continente europeo.

Las investigaciones realizadas por la Comisión Europea demuestran que la gran mayoría de sistemas compensatorios, que suponen que las empresas deben pagar por su contaminación mientras siguen contaminando, no conducen a una reducción de las emisiones.

La Unión Europea tomará una decisión el próximo año sobre el sistema Corsia mientras sigue reformulando el esquema de comercio de emisiones de la aviación. No obstante, desde T&E, creen que resultaría mucho más efectivo reforzar el propio mercado de carbono de la UE para reducir el impacto medioambiental de la aviación.

Efectos del Covid-19

Por otro lado, el estudio utilizado también indica que la demanda de compensaciones a través del nuevo sistema será un 50% menor de lo esperado para el periodo 2021-2030, principalmente debido a la decisión de la Organización de Aviación Civil Internacional, de reducir la presión sobre la industria y tomar como base para medir los niveles de emisiones el año 2019 únicamente.

Inicialmente, estaba previsto que las aerolíneas tuvieran que abonar sus compensaciones teniendo en cuenta la media de los niveles de 2019 y 2020, pero con la crisis sanitaria se ha desechado esta idea.

En la Asociación, creen que se ha utilizado el coronavirus de manera oportunista para reducir el impacto de lo que ya era un sistema compensatorio muy débil. Por ello, proponen un impuesto por el uso de keroseno y que se exija el uso de combustibles aéreos más sostenibles, así como un mercado del carbono mejorado.

Conviene recordar que las emisiones de carbono de las aerolíneas han aumentado un 1,5% en Europa en el último año y un 27,6% desde 2013, por encima de cualquier otro medio de transporte.