El Gobierno está ultimando una batería de medidas de ahorro y eficiencia, principalmente en edificios de la Administración Pública, que quiere vincular a la necesidad de reducir el consumo energético por la guerra de Ucrania.

Sin embargo, desde Transport & Environment creen que es necesario que el ahorro no se concentre solo en los edificios y que se incluya en el plan la electrificación de flotas para que sea más efectivo.

De hecho, en junio se cumplen los dos años que el Ejecutivo se iba a dar de plazo para renovar la flota de la Administración General del Estado, formada por 10.500 unidades.

En este sentido, sería necesario aprobar normativas que incluyan objetivos más ambiciosos para lograr una transición energética de mayor impacto, especialmente en las Administraciones, pues las flotas públicas son el mejor ejemplo para extender las medidas de ahorro energético más allá de los edificios.

Es el momento propicio, dicen, para implementar un plan para la electrificación de los vehículos de la Administración Pública, ya sea estatal, autonómica o local. El Gobierno tiene que predicar con el ejemplo para así poder pedir a empresas y población en general que sigan sus pasos, aseguran en T&E.

En España, había contabilizados 36.512 coches oficiales en 2021, a lo que se suman gran parte de los vehículos de las fuerzas del orden y emergencia, que podrían sin problema alguno migrar hacia vehículos de baterías.

El transporte rodado supone más de la mitad de la demanda de petróleo, por lo que reducir el consumo en ese ámbito implicaría un gran avance. Además, esto debería constituir un impulso para la infraestructura de recarga, especialmente en municipios menos poblados.

 

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