Las tasas de los contratos a largo plazo en el transporte marítimo han anotado su tercer ascenso consecutivo en el mes de enero, equivalente a un 8% respecto al ejercicio anterior. Sin embargo, las preocupaciones continúan entre las navieras, que temen no poder recuperar lo invertido en el cumplimiento de los nuevos límites de azufre.

La consultora Xeneta ha registrado ya unos 18 meses de grandes dificultades para la industria, con una clara tendencia a la baja en las tasas desde el verano de 2018, si bien el patrón parece estar cambiando, pues en diciembre se ha producido un incremento mensual del 0,9% y en enero, del 2,2%, llegando a los 115,10 puntos.

En Europa, las importaciones han aumentado un 2,4% respecto al mes anterior y un 9,2% en relación a 2029, mientras que las exportaciones se han mantenido prácticamente estables, con un leve repunte del 0,3% a nivel mensual. Por su parte, las importaciones de Oriente Medio se han incrementado un 4,9% y las exportaciones un 4,5% respecto al mes anterior.

En el caso de Estados Unidos, las importaciones han registrado un descenso del 2,1% a nivel mensual, si bien siguen un 22,5% por encima de su nivel del año anterior. Mientras tanto, las exportaciones han aumentado un 5,5%, lo que supone su mayor incremento desde el mes de julio de 2019, elevando el crecimiento anual al 16,7%.

Está claro que las navieras aún no han encontrado la fórmula ideal para trasladar el aumento de costes a sus clientes y están teniendo verdaderos problemas en ciertas rutas en las que el precio es clave para ganar cuota de mercado y los únicos incrementos se deben a la fluctuación de la oferta y la demanda.

En el mercado transpacífico, que está iniciado el periodo de negociaciones de los nuevos contratos, las navieras podrán empezar a reclamar por fin un aumento de los precios y se verá si la nueva normativa va a tener un verdadero impacto en el mercado. De momento, la mayoría de los operadores están optando por realizar ajustes de capacidad .