Toyota ha dado un nuevo gran paso hacia el objetivo de cero emisiones con la segunda versión de su camión eléctrico de pila de combustible de hidrógeno ‘Class 8′, también conocido como Beta, que ha superado las capacidades del primer vehículo de pruebas del fabricante, el modelo Alpha, incrementando su autonomía estimada a más de 500 km.

Además, proporciona mayor versatilidad y maniobrabilidad gracias a su cabina-litera y un depósito de combustible que permite ampliar el espacio en cabina sin que aumente la distancia entre ejes.

El modelo desarrolla un par de 1.796 Nm, con más de 670 CV, igual que su predecesor, pero incluye ciertas mejoras. Tras probar el primer vehículo en las instalaciones del grupo y más tarde en carreteras de Los Ángeles, se pudo elaborar una lista de puntos a repasar para mejorar su rendimiento y lograr un producto mejor que el original y más viable a nivel comercial.

En este sentido, actualmente existen más de 16.000 camiones con emisiones contaminantes funcionando en los puertos de Long Beach y Los Ángeles, una cifra que se espera que se dispare hasta los 32.000 en 2030.

En los puertos de Estados Unidos, operan más de 43.000 camiones de transporte pesado que emiten importantes cantidades de carcinógenos, partículas y otros contaminantes. Por ello, el fabricante aspira en última instancia a mejorar la calidad del aire en las ciudades, no solamente del país norteamericano sino de todo el mundo.

Centro logístico de Long Beach

Para ello, también tiene en marcha un desafío medioambiental para 2050, consistente en la eliminación de las emisiones de CO2 del centro logístico de Long Beach. Además, pretende construir un centro Tri-Gen, la primera planta de generación eléctrica del mundo mediante pilas de combustible.

Funcionará con fuentes de energía 100% renovables y aprovechará los residuos agrícolas para generar el agua, la electricidad y el hidrógeno necesarios para las operaciones de Toyota Logistics Services en el puerto estadounidense.