Mediado septiembre, el ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, parece haber acelerado definitivamente para sacar a delante uno de sus proyectos estrella que vive pendiente de una situación económica difícil.

En este caso, el Departamento pide la cooperación entre entidades locales, autonómicas y empresas privadas para la máxima colaboración en la consecución de la nueva Estrategia de Movilidad Segura, Sostenible y Conectada.

Esta Estrategia de Movilidad Segura, Sostenible y Conectada debería servir para realizar una reflexión conjunta sobre la movilidad necesaria en nuestros municipios y en toda España por medio de tres grandes tendencias generales.

La primera de ellas es la generalización del uso de las nuevas tecnologías en la movilidad, la segunda se centra en descarbonizar progresivamente la economía y el transporte y, por último, hacer frente a la despoblación de ciudades medias y zonas rurales, así como al envejecimiento de la población del país.

En este sentido, Ábalos pide la participación de las entidades municipales en el documento para el debate de la Estrategia de Movilidad, documento que se ha concebido como elemento base para entablar un diálogo con todos los actores del ecosistema del transporte y la movilidad, y la propia sociedad en general.

A juicio del ministro, nos encontramos en un momento crítico para dar respuesta a los retos que afronta la movilidad, la descarbonización, la digitalización y, muy especialmente, la importancia creciente de las ciudades y, por tanto, de la movilidad urbana, unido a los retos que se plantean los entornos menos poblados y la movilidad rural que la acompaña.

Y, por este motivo, ha solicitado la cooperación de Federación Española de Municipios y Provincias, con objeto de conseguir que las medidas recogidas en la estrategia, ayuden a aumentar la eficiencia de los recursos públicos, con el objetivo final de que la población rural y la de ciudades medias tengan las mismas oportunidades que la de las grandes urbes y afrontar también los retos que supone la concentración de población en ciudades grandes, dispersas y financieramente de difícil sostenibilidad.