La central sindical UGT teme que el uso creciente de sistemas de automatización y de robots suponga una destrucción neta de empleo, a la vista de que un estudio elaborado por Oxford Economics estima que casi dos personas pierden su empleo por cada robot que entra en la industria manufacturera.

Para el sindicato, esta situación, junto con «precariedad de nuestro mercado de trabajo, se conjuga con la ausencia de planes de formación y políticas activas de empleo adecuadas, lo que abocará a muchas personas a la vulnerabilidad económica, el ostracismo laboral y la pobreza», en un proceso que, en su opinión, «acabará generando una clase de trabajadores perdedores, sin empleo y sin empleabilidad».

Por ello, UGT propone «una batería de acciones a corto, medio y largo plazo que pasan por medidas de protección del empleo mediante la formación continua y la reforma educativa, así como medidas de redistribución de las rentas y reparto de la productividad, que genera esta discontinuidad tecnológica».

La central sindical cree que los trabajadores industriales desplazados intentarán buscar trabajo en otros sectores, como el transporte, la construcción o la administración, pero el impacto de los procesos de automatización de tareas también se extenderá a estos segmentos de actividad, lo que, según UGT, «les llevará a una inestabilidad laboral muy dañina».