Con un nacimiento azaroso, en tiempos de fuerte reconversión industrial, Ulma se creó en junio de 1984, como una cooperativa denominada Oinakar, que formaba parte de la división empresarial de Caja Laboral tras realizarse un estudio de mercado en el que se identificaba una oportunidad de negocio en el sector de la logística y la manutención.

Al final de la década de los 80, la compañía ya facturaba más de 1.600 millones de pesetas y contaba con dos líneas de negocio. Posteriormente, en 1987, Oinakar entra a formar parte del Grupo Oñalan, que después pasaría a denominarse Grupo Ulma, y a partir de 1988 la cooperativa pasa a denominarse Ulma Manutención, con dos negocios de actividad: Carretillas Elevadoras y Handling Systems.

Más adelante, en noviembre de 2010, se escinde Ulma Manutención y el negocio de Ulma Carretillas Elevadoras pasa a formar parte de la nueva sociedad denominada Ulma Servicios de Manutención, que cuenta actualmente con más de 170 empleados y que ha hecho de su apuesta por la diversificación hacia otras actividades.

Esta es la seña de identidad corporativa en el contexto de la industria 4.0, tras nacer con el objetivo de aliviar una situación económica que comprometía la estabilidad de muchos puestos de trabajo que estaban en peligro por el inminente cierre de Chocolates Loyola.