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Los envíos de carga aérea entre Gran Bretaña y la UE podrían verse comprometidos si no se establecen nuevos procedimientos aduaneros.

Las dificultades que están encontrando el Reino Unido y la Unión Europea para encontrar un mecanismo que permita una salida de Gran Bretaña de la UE lo menos dolorosa posible levanta gran preocupación en el sector de carga aérea, por lo que respecta a la continuidad de la conectividad aérea, al marco regulatorio para la seguridad y a los procesos necesarios para una gestión eficiente de las fronteras.

En este sentido, IATA ha elaborado un informe que, con el título de ‘Study of the effects of the United Kingdom leaving the European Union on airlines flying to and from the UK’, analiza las consecuencias de la salida del Reino Unido de la UE en el transporte aéreo entre ambas regiones, tanto en lo que se refiere a viajeros como a mercancías.

Según el informe, un ‘Brexit’ duro y sin un período de transición amenaza la continuidad de los servicios aéreos y genera desconcierto entre las aerolíneas sobre las medidas tomar, por lo que se pide un plan de contingencia que garantice un nivel mínimo de conectividad a partir de marzo de 2019.

De igual modo, la seguridad física, tanto en el sector de pasajeros como de carga, puede verse muy afectada ante la falta de acuerdo, por lo que el transporte aéreo pide que se cree un marco regulatorio para la seguridad física y operacional para los vuelos entre el Reino Unido y la UE .

Por último, la gestión de fronteras plantea una situación de gran complejidad con respecto a las mercancías es aún más compleja. En este sentido, según IATA, la negociación en materia de aduanas carece de acuerdos sólidos, por lo que lo más probable, incluso en un período de transición, es que los envíos se retrasen o cesen hasta que se establecen nuevos procedimientos aduaneros.